Mauro CamillatoOpiniónBalance del 2025: ajuste e incertidumbre nacional, reformismo provincial y alto protagonismo local

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Se termina un 2025 difícil con una Argentina que navega en la incertidumbre, una provincia que avanzó con reformas institucionales profundas pero que se alejó de la gente, y un Venado Tuerto que logró un protagonismo nacional nunca alcanzado en sus 141 años de historia.

Mientras, amanece un 2026 complicado de predecir, con una legislatura nacional que acaba de aprobar un presupuesto con más ajustes y que confirma a la crueldad como discurso de época. Un Maximiliano Pullaro que, a pesar de que los resultados electorales no fueron los esperados, insiste con empoderarse y continuar en el mismo camino. Por su parte, el intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella comienza el año con un logro que ningún antecesor pudo tener.

En tanto, en el marco de este contexto, el año que está feneciendo será recordado por un clima social atravesado por apatía (demostrado en la caída considerable de votantes), retraimiento y resignación.

La politíca de la crueldad

La política de la crueldad del gobierno de Javier Milei tuvo nombres y apellidos en Venado Tuerto. El deterioro de las rutas nacionales 33, 8 y 7 dejó de ser un reclamo para convertirse en tragedia. El punto de quiebre llegó el 20 de mayo, cuando el médico Paulino Palancar (43 años) y el chofer del SIES 107 Fernando Fetter (53 años) perdieron la vida en un siniestro que simbolizó para toda la región el costo humano del ajuste.

La simbología del trágico accidente también tocó la realidad provincial. Como relatamos en nota escrita pocos días después del hecho, los viajes a Rosario son muy ansiados por el personal de salud que viene perdiendo capacidad adquisitiva, ya que a los alicaídos sueldos que perciben se les suma un extra de alrededor de $35.000 para los choferes y de $60.000 o $70.000 (si son de planta fija, este no era el caso) para los médicos. No es una cifra enorme, pero si se logran completar cerca de diez viajes, el ingreso adicional puede ser significativo a fin de mes. Nadie podía prever la desgracia; para un chofer experimentado el viaje era solo una rutina. Sin embargo, el estado de las rutas incorpora un imponderable difícil de anticipar.

La insensibilidad de un gobierno nacional que se negó a arreglar y/o mantener las rutas con la excusa del déficit cero empujó a que el sábado 2 de agosto, poco después del mediodía, en la rotonda de las rutas 8 y 33, dirigentes del extremo sur santafesino se congregaran para hacer oír su propio grito: el reclamo al gobierno nacional por el calamitoso estado de las rutas nacionales que atraviesan la región.

A esta manifestación se sumaron sendos recursos judiciales encabezados por la senadora Leticia Di Gregorio ante la Justicia Federal que tuvieron sus frutos, ya que fue la Justicia Federal la que ordenó reparaciones urgentes por “peligro inminente“.

Pero la Casa Rosada convirtió las rutas en rehenes: condicionó el mantenimiento a que Santa Fe retirara sus demandas por la deuda previsional de 2 billones de pesos. El ministro de Obras Públicas, el venadense Lisandro Enrico, lo llamó sin eufemismos: “extorsión institucional”. Lo cierto es que poco a poco, a regañadientes, el gobierno nacional culminó aceptando la decisión judicial y realizó algunas reparaciones en las arterias de la región, aunque siguen estando muy lejos de sus condiciones óptimas.

Mientras tanto, los casos $Libra y ANDIS exhibieron la corrupción del gobierno que predicaba austeridad. Fue el 14 de febrero cuando el presidente Javier Milei publicó en X un post promocionando la criptomoneda $LIBRA, incluyendo el contrato para comprarla. El mensaje quedó fijado en su perfil. En las horas siguientes, el precio de la criptomoneda se disparó y luego colapsó drásticamente tras la entrada de inversores y la salida de capital. Hubo miles de estafados. El negocio auspiciado por Milei se convirtió en el primer escándalo de su gestión. Se abrieron causas judiciales en EEUU y en Argentina que todavía continúan.

En agosto se difundieron audios atribuidos a Diego Spagnuolo, director ejecutivo de ANDIS, en los que se describía un esquema de sobornos vinculados a la adjudicación de contratos y compras de medicamentos e insumos de alto costo. El relato que se hizo público indicaba que de los sobornos un 3 por ciento iba para Karina Milei, Secretaria General de la Presidencia. También aparecieron involucrados Eduardo “Lule” Menem, Subsecretario de Gestión Institucional; Daniel Garbellini, director de Incluir Salud en ANDIS; y Miguel Ángel Calvete, un empresario y lobista acusado de operar como intermediario para direccionar contratos.

A pesar del impacto de las denuncias -que incluyeron la conversión de “Karina, alta coimera” en un hit cantado en recitales y estadios-, la hermana del Presidente fue la gran arquitecta del posterior triunfo electoral de La Libertad Avanza (LLA) en la mayoría del país.

Es que el discurso del control inflacionario funcionó igual. En octubre, LLA  arrasó en Santa Fe con el 40,67% de los votos, canalizando un “voto oculto” o vergonzante que capitalizó el miedo al pasado más que la esperanza en el futuro. Por supuesto, a esto hay que agregarle la ayudita del amigo Donald Trump que, a través del secretario del Tesoro norteamericano, el inefable Scott Bessent, en una decisión inédita compró dólares en el mercado local y anunció un nuevo swap. Fue el mismísimo Trump quien puso en palabras la escandalosa intervención en la economía argentina de manera directa para contribuir al triunfo electoral de Milei. “Ayudamos a Milei. Estaba perdiendo, lo respaldé y ganó de una manera aplastante“, disparó, sincerando la situación.

En tanto, ya sobre el cierre del año, la apertura indiscriminada de importaciones descargó su golpe más duro: Essen, la fábrica emblemática de Venado Tuerto, fue noticia a nivel nacional por la pérdida de 58 empleos en tres meses. La UOM fue más allá y reportó más de 200 despidos en el semestre metalúrgico local. La desindustrialización avanzaba sin estruendo, despido por despido. Según datos a nivel nacional, desde noviembre de 2023 se perdieron unos 224 mil puestos de trabajo formales. A la vez, en los últimos dos años cerraron 19.114 empresas (la mayoría pymes). La caída de las ventas más la apertura total de las importaciones hicieron estragos.

Los últimos días de diciembre no anticipan un 2026 venturoso. Nuevamente, el despropósito de Milei emergió en la fiesta de fin de año en Olivos (otra vez una fiesta en Olivos) para el gabinete ampliado, en la que el presidente les regaló a todos los miembros del Ejecutivo un ejemplar del libro Defendiendo lo indefendible, del economista norteamericano Walter Block. En el texto, además de una defensa irrestricta a la liberación económica, hay una defensa del proxenetismo, del trabajo infantil y del tráfico de drogas, entre otros horrores.

Y, sobre el pitazo final, el gobierno logró la aprobación definitiva del Presupuesto 2026 que, entre otras cosas, continuó en la senda del ajuste e incluye artículos sensibles como el 12, que fija recursos por 4,8 billones de pesos para las universidades nacionales pero condiciona su acceso, y el 30, que deroga los pisos de inversión: el 6% del PBI para educación, el esquema de financiamiento progresivo de la Ley de Ciencia y Técnica hasta el 1% del PBI en 2032, y el 0,2% del presupuesto educativo destinado a escuelas técnicas.

El plano provincial: reforma y desgaste

En el plano provincial, 2025 fue el año de la reforma y, al mismo tiempo, del desgaste. Maximiliano Pullaro logró un hito histórico con la reforma de la Constitución que estaba en vigencia desde 1962. Fueron varios los mandatarios anteriores que lo intentaron, pero ninguno había logrado el cometido.

No hay dudas del impacto institucional de una modernización de la Carta Magna que era por demás imprescindible. Sin embargo, el proceso estuvo lejos de generar entusiasmo social.

La votación para elegir a los convencionales constituyentes encargados de la Reforma Constitucional de Santa Fe se llevó a cabo el 13 de abril de 2025, y el oficialismo logró un triunfo rotundo que le permitió dominar la Convención. Con el gobernador Maximiliano Pullaro encabezando la boleta para distrito único, Unidos para Cambiar Santa Fe obtuvo el 34,83% de los votos y se aseguró 33 bancas —de las 69 disponibles—, consolidando una primera minoría. Sin embargo, el dato que demostró el escaso entusiasmo ciudadano fue la baja participación histórica: el proceso estuvo marcado por una apatía ciudadana récord. A nivel provincial, apenas participó el 55,61% del padrón, mientras que en ciudades como Venado Tuerto la asistencia fue aún menor, alcanzando solo el 47,20%, el registro más bajo desde el regreso de la democracia en 1983.

De todos modos, el gobierno provincial logró su cometido. Tras dos meses de debates, la Convención Reformadora sancionó el nuevo texto de la Constitución provincial, que modificó 42 artículos e incorporó otros 46. El texto consensuado recoge las reformas trabajadas en comisión y en plenario, que abarcaron cambios en el régimen municipal, el funcionamiento del Estado, la ampliación de derechos y la modernización institucional. Aunque el logro más importante para Pullaro fue la habilitación para competir por su reelección.

Pero no todas fueron alegrías para el mandatario santafesino. Intentó construir una “tercera vía” con el frente Provincias Unidas, junto a Ignacio Torres (Chubut), Martín Llaryora (Córdoba), Carlos Sadir (Jujuy) y Claudio Vidal (Santa Cruz). El “Grito Federal” buscaba posicionar al interior productivo frente a la grieta nacional. En principio, la jugada no le salió bien. Y el 26 de octubre, por primera vez desde que llegó a la Casa Gris, sufrió una dura derrota. Apostó parte de su capital político en una elección de medio término que históricamente resulta incómoda para los oficialismos provinciales, y perdió. La apuesta incluyó su propia figura, la de su vicegobernadora Gisela Scaglia y una exposición personal que, a la luz de los resultados, terminó siendo un error de cálculo. El saldo fue contundente: tercer lugar, lejos, detrás de La Libertad Avanza y Fuerza Patria.

En el plano provincial, el único alivio fue el no triunfo del peronismo, ni siquiera en Rosario, donde la alianza Peronismo-Ciudad Futura aparecía como favorita. Pero el revés golpeó igual, porque lo que Pullaro intentó presentar como un plebiscito de gestión terminó convertido en una señal de alarma.

Como sea, las urnas del 26 de octubre dejaron una lección que atraviesa a todos: nadie tiene el voto asegurado. La volatilidad domina la escena y las lealtades partidarias se diluyen y los ciudadanos votan con una mezcla de cálculo, cansancio y miedo. El mensaje para el gobierno provincial fue claro: docentes, jubilados y empleados públicos en general comenzaron a expresar su malestar frente a políticas salariales restrictivas y ajustes persistentes.

Otro dato político que dejó dicha elección (y que resuena con fuerza en las usinas de poder provincial) es la reaparición del escenario de  tercios. Aunque aún tímida, la irrupción de LLA, sumada a la resurrección del PJ que encontró en Ciudad Futura (CF) la posibilidad de reconfigurarse tras su caída libre, vuelve a fragmentar el mapa político santafesino.

A pesar de la alarma que significó la derrota electoral, Pullaro eligió redoblar la apuesta y continuó con su arrolladora gestión. En los primeros días de diciembre se anotó un nuevo triunfo y, en su ímpetu reformista, logró torcerle la mano a lo que quedaba de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, institución que también estaba en el centro de la polémica desde hace décadas y que ningún gobernante había logrado reformar. Es que finalmente, luego del asedio constante del gobernador, los dos ministros que se resistían (Roberto Falistocco y después Rafael Gutiérrez) hicieron público esta semana que finalmente se acogerán a su jubilación. Lo cierto es que en solo tres años como gobernador habrá renovado el 80 por ciento de la Corte Suprema con nombres postulados por él. De hecho, rápido y furioso, no pasaron muchos días de la confirmación de los cortesanos de su declinación para que el mandatario diera a conocer los nombres elegidos para suplantarlos.

Por su parte, el 2025 también será recordado por la batería de obras públicas impulsadas desde la Casa Gris. Está claro que Pullaro, siguiendo los pasos de Miguel Lifschitz, definió hacer de la obra pública un eje de su gestión. Ayer, 27 de diciembre, fue el turno de la inauguración de la remodelación del Aeropuerto de Rosario. En 2026 se esperan varias inauguraciones más, muchas de ellas en Venado Tuerto.

Venado Tuerto en el centro de escenario nacional

En Venado Tuerto, el contraste fue nítido. El oficialismo local consolidó su hegemonía, inédita desde el retorno de la democracia. La lista de Unidos, encabezada por Juan Ignacio Pellegrini, se alzó con siete de las diez bancas del Concejo, despejando el camino para una sucesión ordenada de Leonel Chiarella hacia 2027.

Pero ese poder consolidado convivió con un dato inquietante: el abstencionismo alcanzó el 58%, un récord que expuso la desconexión entre la dirigencia y una parte significativa de la ciudadanía. El sistema político local ganó en eficiencia y control, pero perdió en participación y representación. El peronismo, fragmentado y sin conducción clara, quedó fuera del Concejo por primera vez desde 1983. La oposición no fue reemplazada por una alternativa robusta, sino apenas por la irrupción de LLA, que logró con Marisel Fabiani una banca por un margen ínfimo.

A la vez, avanzaron obras largamente postergadas, como el Área Recreativa Norte (AReN), y se cerró una deuda histórica con la finalización de la Escuela N° 238 tras 20 años de abandono, obra pronta a inaugurar.

La gestión municipal tampoco estuvo exenta de críticas. Algunos errores no forzados -como la tala de árboles en el Parque Municipal o las controversias presupuestarias en la remodelación de la Plaza San Martín– erosionaron consensos y mostraron los límites de un poder sin contrapesos efectivos.

Por otra parte, el 2025 será recordado por la consolidación de una participación inédita de dirigentes locales y regionales en el debate público provincial y nacional. Así, en los últimos años no solo logramos tener un gobernador oriundo de Hughes, sino que hoy contamos con una sobrada representación de la región en la administración santafesina. Nunca antes en la historia habíamos tenido tres ministros provenientes del sur santafesino, como Lisandro Enrico, Silvia Ciancio y Gustavo Puccini, ni dirigentes encabezando instituciones nacionales de peso.

 Delmo Gabbi, Carlos Castagnani y Jorge Sola

Algunos ejemplos al respecto son los dos dirigentes recientemente reelectos en la presidencia de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y en la Confederación de Rurales Argentinas (CRA): los venadenses Adelmo Gabbi y Carlos Castagnani. A los que se sumaron la elección de Jorge Sola como uno de los integrantes del triunvirato que conduce la CGT nacional; y la posterior asunción del intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella como presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical (UCR).

Por su parte, el 2026 aparece en el horizonte como un año en el que se van a inaugurar una considerable cantidad de obras públicas que se encuentran en construcción por el gobierno provincial. Entre ellas, la más importante: la Circunvalación, que está bastante avanzada; la mencionada Escuela 238 en el barrio Iturbide; la remodelación de la plaza San Martín y del Parque Municipal; y la culminación del Centro de Justicia Penal ubicado en el exedificio del Hospital Gutiérrez. En tanto, desde la Municipalidad se sigue avanzando en el ambicioso plan de pavimentación y en el proyecto histórico que contempla la intervención de 16 hectáreas en el Área Recreativa Norte (AReN).

El 2025 dejó una postal incómoda: instituciones que avanzan, liderazgos que se fortalecen y una sociedad que se corre del centro de la escena. El éxito del oficialismo es indiscutible, sobre todo por el alto protagonismo nacional que logró el intendente venadense sobre el cierre del año. Pero ese éxito convivió con el desgaste democrático más profundo desde 1983. La política perdió algo esencial: la voluntad de la gente de involucrarse. Gobernar sin oposición puede ser cómodo; hacerlo sin ciudadanía, nunca es sostenible.

 

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