Mauro CamillatoOpiniónLímites y riesgos de la utilización del shock como recurso de gobierno

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“La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre” es un libro de 2007 escrito por la periodista y escritora canadiense, Naomi Klein. En el mismo, la autora describe cómo las crisis y los momentos de shock, ya sea por desastres naturales, conflictos o crisis económicas, son aprovechados para implementar medidas y políticas de “shock” que de otra manera serían impopulares o rechazadas por la sociedad.

Klein en su libro recurre a varios ejemplos históricos que demostrarían su teoría e insiste que el teórico fundamental del neoliberalismo, Milton Friedman (Premio Nobel de Economía en 1976) es quien profetizaba que el estado social del shock, tras una catástrofe, es el momento cumbre para la impregnación neoliberal de la sociedad.Friedman creía que cuando la economía estaba muy distorsionada, la única manera de alcanzar el estado previo era infligir deliberadamente dolorosos shocks; solo una medicina amarga podría borrar todas esas distorsiones y pautas perjudiciales”, destaca.

Medicina amarga” fueron las medidas lanzadas por el flamante ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo en la semana pasada. También, salvando las enormes distancias, de shock fueron las primeras acciones en el área de Seguridad llevadas a cabo por el nuevo gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro.

Ambos, también tuvieron en cuenta viejos axiomas de la política, esto es: las medidas más duras hay que implementarlas en los primeros 100 días de gobierno, etapa en la que se goza de la tolerancia de la opinión pública.

Milei entendió que la crisis económica ameritaba medidas de shocks, lo mismo hizo Pullaro con el tema seguridad en Santa Fe. Claro, que este tipo de decisiones la historia demuestra que pueden tener consecuencias impredecibles. Por lo tanto, el éxito estará atado a que las posibilidades que tengan los dos mandatarios atenuar los efectos negativos. En ese sentido, vale aclarar que el gobernador santafesino sumó a sus acciones punitivistas otras de intervención social estatal. El brutal ajuste (shock) del presidente luce más rústico y no fue acompañado, por ahora, por medidas de contención a los más desfavorecidos. Los aumentos en la Asignación Universal por Hijo (AUH) y en la Tarjeta Alimentar no parecen ser suficientes.

El shock de Milei

La idea central del libro de Naomi Klein es que en momentos de confusión y miedo los ciudadanos tienden a ser más susceptibles a aceptar cambios radicales sin cuestionarlos. “Dichos cambios suelen estar orientadas hacia la desregulación, privatización, recortes en programas sociales y jubilaciones, y fortalecimiento del poder corporativo”, anticipa la escritora canadiense (¿les suena?).

De hecho, no es la primera vez en la historia que los argentinos asistimos atónitos a un plan que tiene como principal objetivo intentar contener la inflación vía la demolición y liberación de la actividad económica. Claro que, las consecuencias fueron en la mayoría de las veces (ojalá está sea la excepción) un aumento considerable de la pobreza e indigencia, crecimiento de la tasa de desocupación, caída del consumo y un largo etc.

Pero, los tiempos cambiaron y la tolerancia es mucha más escasa. Es más, los mismos que hoy apoyan las medidas esperando “una luz al final del camino”, pueden culminar siendo los primeros en salir a reclamar por el impacto de las mismas. Cuando la mayor parte de los argentinos sufran las consecuencias por un tiempo prolongado, no habrá ninguna esperanza de luz que quedé en pie. Tampoco, alcanzará con los nuevos protocolos antipiquetes para contener el descontento. La represión nunca fue la solución, sino todo lo contrario.

Como ya sostuvimos en otras columnas anteriores, la opinión pública es cada vez más volátil y cambia de parecer rápidamente.

El shock de Pullaro

Por su parte, el gobernador de Santa Fe, también recurrió a medidas de shock para enfrentar la inseguridad. Pullaro tiene “la expertise” que le da haber pasado por el ministerio de Seguridad durante el mandato de Miguel Lifschitz y sabe que necesita dar señales urgentes en pos de conseguir aminorar la inseguridad en la provincia. Por eso, diferenciándose de su antecesor, Omar Perotti, decidió rápidamente mostrar acción. Y lo hizo con la restitución de los pabellones de alto perfil para jefes narcos y sicarios en las unidades penitenciarias provinciales y con el traslado de detenidos en comisarias a cárceles. Las medidas fueron llevadas a cabo con espectacularidad, fueron filmadas y difundidas públicamente.

Ambas acciones tienen su clara justificación. La primera pretende evitar que los presos de alto perfil continuarán usando las cárceles como home office y desde allí organicen los distintos actos criminales. Mientras, la segunda está sustentada en la ilegalidad que significa tener detenidos en Comisarías y en la distracción de recursos policiales para tareas de custodia. Pero (siempre hay un pero) las dos decisiones también tienen sus riesgos. En el caso del armado de pabellones de altos perfiles, la provincia corre riesgo de ser demandada por el no cumplimiento de normas nacionales e internacionales en la protección de los detenidos (proliferarán los hábeas corpus). A la vez, en el contexto de un servicio penitenciario completamente corrompido va a ser difícil evitar la comunicación extramuros de los líderes narcos. Por su parte, el traslado de presos de comisarías provocará un mayor hacinamiento en las unidades penitenciarias con los peligros que eso concita (existen tristes antecedentes de motines en cárceles santafesinas).

Sin embargo, el riesgo mayor era el contragolpe de las bandas narcos, que no tardaron demasiado en hacerse sentir con las balaceras contra una sucursal bancaría y el Hospital de Emergencia Clemente Álvarez. Los dos hechos fueron acompañados con mensajes amenazantes contra el propio Pullaro.

De todos modos, el oriundo de Hughes no se quedó solo con estas acciones de alto impacto mediático y las acompañó con una batería de leyes que rápidamente fueron aprobadas por el congreso. Además, contraponiendo al punitivismo de las medidas expresadas, anunció la restitución de los planes de intervención social en los barrios conflictivos, Abre y Nueva Oportunidad. Ambos diseñadas por gobiernos anteriores del Frente Progresista y dejados de lado por el gobierno de Perotti.

En tanto, el ministro de Justicia y Seguridad provincial Pablo Cococcioni, informó ayer sábado que se comenzará implementando un programa Intervención Barrial Focalizada en ocho conglomerados urbanos de Rosario. “El programa contempla la articulación de acciones y actividades tendientes a la prevención del delito y la disminución de la violencia, interviniendo de manera focalizada en las dinámicas que actúan como factores determinantes en la concentración de las áreas urbanas socialmente vulnerables (…) Para que se entienda que no es solamente una acción policial, el Estado tiene que volver a estar presente en el territorio”, enfatizó Cococcioni.

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Como sea, el clima de época indica que las medidas de shock no son fácilmente tolerables un sujeto que vive inmerso en el régimen de información y del consumo. El ciudadano de hoy requiere soluciones perentorias, no tolera la espera. Por eso, la luz al final del camino” tiene que llegar urgente.

Milei deberá rápidamente demostrar mejoras en la economía del país, va a ser difícil que lo esperen dos años como pidió él en su discurso inaugural.

Mientras tanto, Pullaro tiene como principal desafío bajar en lo inmediato los índices de criminalidad en el gran Rosario. Si lo logra, se convertirá en un dirigente de relieve en la política nacional.

 

 

Foto de portada: afiche de la película La doctrina del shock, basado en el libro de Naomi Klein

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