Arte y espectáculosWalter Ríos: el mundo cabe en un bandoneón

Juan Miserere25/09/2020
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Desde pequeño, Walter Ríos pareció entender que su destino era la música. El día en que agarró un bandoneón, hombre e instrumento empezaron juntos un camino que está cumpliendo 70 años. Por eso es que decidió festejarlo, dentro de las posibilidades que ofrece este tiempo de pandemia: con un show por streaming que estará dando este sábado 26, a las 21 hora argentina.

Ahora, del otro lado del teléfono, Ríos brinda desde su casa en Bella Vista, en el Gran Buenos Aires, un repaso del camino transitado a lo largo de las décadas. De aquella infancia rural en San Eduardo, el posterior paso por Venado Tuerto y el mundo como único límite. El bandoneón fue el vehículo y el tango el motor de un viaje que lo llevó a tocar con todos, literalmente. Desde Piazzolla a Mercedes Sosa, de Luis Miguel a Hugo del Carril. Hechos, protagonistas, anécdotas… Walter Ríos no necesita preguntas, simplemente se pone a contar, y dan ganas de seguir escuchándolo. Igual que cuando agarra el fueye.

Hoy Walter Ríos es referente mayor del bandoneón en el país y el mundo, y celebra 70 años con la música porque cuenta como punto de inicio el momento en que su padre Santos Ríos, músico y peluquero en San Eduardo, le enseñó los primeros secretos del instrumento.

Luego llegaría el tiempo de formarse en Rosario y dar el salto definitivo a Buenos Aires, pero en el medio Walter recuerda de manera muy especial su paso por la venadense Orquesta Maipo, un mojón importante en la historia musical de la ciudad.

La Maipo fue una orquesta única, no sólo en Venado, sino comparado con las de Rosario que eran muy buenas. Para mí fue la escuela de un montón de cosas. El paso por la Maipo me favoreció porque todo lo que escribía el maestro Castillo eran unos arreglos muy modernos para la época, y me sirvió mucho cuando llegué a Buenos Aires”, cuenta.

El camino propio

Walter Ríos arribó a la capital en 1960. Mala época para hacer tango: “Fue un año malísimo para la música nuestra. Yo me daba cuenta por lo que decían los músicos mayores, pero aparte tuve la contra del Conservatorio Nacional donde me llegaron a decir ‘si no andaba tocando tanguitos por ahí’… Y tuve que mentir diciendo que tocaba el bandoneón porque me enseñó mi padre, que yo iba a estudiar armonía, contrapunto y fuga”.

Eran los tiempos en los que “entró una música foránea muy barata, acá se armó el Club del Clan, donde había muy buenos elementos como Raúl Lavié, con quien empecé a trabajar en el 70. El cantaba en la orquesta de Varela, había hecho éxitos pero el tango ya no iba, entonces para grabar nuevas cosas lo llamó la CBS Columbia que tenía una orquesta estable. Y ahí debuté yo como director y arreglador, con el Negro Lavié”, repasa.

Previamente, el bandoneonista había armado el Tango Trío, en el ‘66, donde comenzó a trabajar acompañando a todos los cantantes famosos de la época, que se habían desprendido de las orquestas grandes que habían empezado a perder presencia y trabajo. Fue por esos tiempos en que Ríos heredó un bandoneón de Astor Piazzolla, a quien califica como “un hermano mayor”.

Walter Ríos junto a Astor Piazzolla.

Acá se dijo que Piazzolla no hacía tango. La famosa grieta llegó también en el arte, Piazzolla se tuvo que ir de Argentina para triunfar en el mundo entero. Yo viví en París y estábamos mucho tiempo juntos. Verlo triunfar fue bellísimo, pero acá lo valoraron después de su muerte”, lamenta Ríos.

Tango y algo más

A la hora de hablar de la música ciudadana, Walter Ríos menciona su propio seleccionado histórico: “Yo pongo como ejemplo a Carlos Gardel, Horacio Salgan, Aníbal Troilo y Astor Piazzolla, y ahí tenés un abanico por donde pasan un montón de buenos músicos y cantantes. También destaco el tango sinfónico de Mariano Mores, con quien toqué e hice una gira en Japón”.

Lamenta que tanto Piazzolla como Gardel tuvieron que irse del país para triunfar, y señala que Salgan fue uno de los más avanzados con su Quinteto Real, aunque no logró el mismo reconocimiento.

Pero Ríos no sólo ha tocado tango a lo largo de su extensa trayectoria, sino que compartió escenario y grabaciones con músicos de casi todos los géneros. “Siempre me llevé muy bien con los rockeros”, destaca y como muestra están sus colaboraciones con Los Tipitos y Los Pericos.

No obstante, una de sus experiencias más gratificantes fue junto al mexicano Luis Miguel, cuando hizo el arreglo en tiempo de bolero de “El día que me quieras” y luego compartió varias giras y presentaciones.

En vivo, el maestro acompaña con el fueye a Luis Miguel.

Anecdotario

Para incluir todas las anécdotas de Ríos se necesitan varios tomos. Recorrió Asia, Europa y América Latina, se hizo un nombre a base de talento y apertura musical. En el fondo, es el mismo que a los 14 años tocó en el Parque Español de Venado Tuerto antes de Pichuco, a quien después trató con frecuencia en Buenos Aires al punto de que “fuimos grandes amigos”.

Yo tuve el gusto de conocer a personas muy valorables, en la política, en el arte, trabajé en la primera Botica del Ángel con Bergara Leumann, a fines de los ’60, donde conocí a los mejores pintores del país (Vicente Forte, Héctor Basaldúa, Josefina Robirosa). Ahí empezó a cantar Susana Rinaldi (después hicimos varias giras), Nacha Guevara e incluso Leonardo Favio, que se quedaba durmiendo en cuartito azul pintado por Soldi y a veces subía al escenario con una copita de más y cantaba las mismas canciones que después se hicieron famosas. Bergara Leumann le decía que grabe las canciones y agarre la plata para hacer las películas. Y así fue. Lindo loco Favio”, relata Ríos, testigo privilegiado de la historia.

Ríos tocó varios años junto a Mercedes Sosa.

En pandemia

Entre los grandes hitos de su carrera, Walter Ríos cuenta la gira que hizo en 1997 en Japón, con 69 funciones y 37 personas en escena. En 2017 y 2018 estuvo con su mujer y cantante Mariel Dupetit en otra gira asiática que ahora deberían estar repitiendo, pero la pandemia no los dejó.

Por eso, mientras promete una pronta vuelta por Venado Tuerto y San Eduardo, adonde todavía no fue por el camino asfaltado, prepara la presentación de mañana, que “será un streaming bien hecho, un show que iba a estrenar en el Teatro Colón de Mar del Plata y se tuvo que suspender en marzo estando todas las localidades vendidas. Hablé con Gabriel Soria que es el director de la Academia Nacional del Tango, intercambiamos ideas y redondeamos un espectáculo muy bueno”. Al fin y al cabo, son nada menos que 70 años de historias y sonidos para compartir.

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