“Ojito”, la revista de humor de pura cepa venadense, cumple 20 años de presencia ininterrumpida y su creador, Miguel “Mili” Lerotich, decidió festejar a lo grande. Así, el próximo domingo 20 de septiembre, a las 19, organizó un evento especial en la Biblioteca Ameghino para conmemorar semejante logro.
Tal como lo confiesa el propio Mili, sostener durante dos décadas una publicación independiente no es sencillo, especialmente en un país atravesado por permanentes crisis económicas. Pero el impulso por seguir haciendo la revista terminó siendo más fuerte que las dificultades.
“No fue fácil sostenerla económicamente, pero el empuje y las ganas de hacerla hicieron posible llegar hasta acá”, reconoce en diálogo con Venado24. Y agrega: “Pasamos por distintas situaciones, difíciles muchas de ellas, pero por suerte ninguna insuperable. Siempre salen ideas de algún lugar, siempre aparece algún tema para la ironía, y eso hace que todo fluya“.
Reinventarse sin perder el estilo
Durante estos 20 años también cambió el modo de hacer humor. Los límites sociales y culturales son diferentes y determinadas ironías que antes podían resultar habituales hoy generan otras reacciones. Esto obligó a Mili a buscar nuevas formas sin abandonar la esencia de la revista.
“Hacer humor hoy puede ser un poco más difícil, pero no queda otra que reinventarse y tratar de mantener un estilo y una línea sin pasar los límites actuales“, explica.
En ese sentido, admite que “la cancelación está a la orden del día” y que fue necesario adaptarse. “Sin perder la idea ni la intención, logramos seguir. No se puede ironizar sobre algunos temas, aunque debo admitir que la intensidad bajó un poco y se han flexibilizado algunas temáticas”, señala.
Una revista sostenida entre muchos
Lo cierto es que lo que comenzó como un emprendimiento individual terminó construyéndose también con el acompañamiento de familiares, colaboradores, lectores y anunciantes.
Mili destaca especialmente el papel de su familia, por tratarse de un proyecto que demanda tiempo y esfuerzo sin ofrecer necesariamente una retribución económica segura. A la vez también tiene presentes a quienes estuvieron desde el comienzo.
Entre ellos menciona especialmente a “Wally” Abaca, su amigo incondicional y colaborador desde el primer número, que con el paso de los años se convirtió en una presencia clásica en las páginas de “Ojito“.
Y, por supuesto, están los lectores y auspiciantes: “En su mayoría, acompañan desde los inicios“, valora.

Cuando salir en “Ojito” era casi una obligación
Una de las preguntas inevitables al repasar estas dos décadas es si alguna vez las personas o personajes que aparecieron en sus páginas reaccionaron de manera negativa.
Al respecto, reconoce que hubo algún “pequeño resquemor“, aunque nunca llegó a mayores ni generó enemistades. Con el tiempo, incluso, la aparición en la revista comenzó a ser tomada con cierto sentido de pertenencia.
“Se fueron acostumbrando, en muchos casos, e incluso se instaló en un momento la idea de que si no salías en ‘Ojito’, no existías”, recuerda entre risas.
Esa frase resume, quizás, el lugar que la publicación fue construyendo durante estas dos décadas: el de una revista que no solamente buscó hacer reír, sino también mirar a Venado Tuerto, sus personajes, sus costumbres y su vida cotidiana desde el humor y la ironía.
Un brindis para celebrar 20 años
Para festejar este aniversario, el próximo domingo 20 de septiembre, a las 19, se realizará un brindis en la Biblioteca Ameghino. Será una ocasión para celebrar y agradecer estos 20 años de recorrido, con lecturas alusivas y algunas sorpresas.
Dos décadas después de aquel primer desafío, “Ojito” sigue saliendo. Y en tiempos donde muchas publicaciones quedaron en el camino, la continuidad de una revista independiente, sostenida a fuerza de creatividad, trabajo y acompañamiento, ya es una historia que merece ser contada.







