Por Paul Citraro (*)
Podríamos coincidir que el rock está lleno de mitologías profanas. Esas historias que no buscan verdades de archivo pero sí contundencia de mito. Un episodio que podríamos contar de una época fue lo sucedido en un concierto del guitarrista y activista norteamericano Ted Nugent. La anécdota puede tranquilamente prescindir de adorno porque es pura electricidad brutal. Exceso ciego de watts.
Refieren las crónicas de aquel tiempo que la potencia del muro de parlantes al frente del escenario en un concierto del artista, fue tan potente que una paloma cruzó el aire en el instante equivocado y la vibración la desintegró en pleno vuelo. Podríamos coincidir que, a veces, el sonido deja de ser música para convertirse en materia, cuando no en ruido. Y que un relámpago de tales características de aturdimiento no deja ni las plumas.
El pasado jueves 27 de agosto, la puesta de Nahuel Chiavassa (The Mummy and the Pharoahs) dentro del Ciclo 360° en el Teatro Ideal operó como una hendidura filosófica. Fue la constatación que ocurre cuando la gestión pública se atreve a barrer sus propios contornos. No desde la conmovida corrección política. Esas acciones abundan. Sino desde la contundencia estética, política o, mejor, desde la contemplación de la paloma. Callar al murmullo poniendo el parlante a todo volumen para desintegrar esos pequeños discursos. No fue así. Y el Ciclo 360° fue creado precisamente para hablar de eso; ir a contramano de lo ensordecedor.
La “irrupción” de Nahuel Chiavassa en el Ciclo 360° creo que marca un antes y un después. Algo que desborda la mera ejecución musical y es la presencia de un problema filosófico encarnado. Cuando el cuerpo habita la escena con los bemoles de su propia arquitectura, la noción de diversidad se desentiende de su ropaje burocrático y también decorativo. A cuenta que deja de ser un concepto para convertirse en una forma simbólica. Ahí es donde radica la potencia política del escenario. Quiere decir que ese espacio diseñado para ser habitado por diferentes protagonistas no se agote en la ingenua idea de inclusión.
Esta pequeña porción de historia en el 360° fue la invitación radical para que ese “otro” pueda inventar un territorio común. Traer hasta aquí aquello que plantea el sociólogo español Antonio Lafuente, “asumir que la cultura no es una hacia los otros, sino una co-construcción” con esos otros.
“The Mummy & the Pharoahs” fue sin dudarlo de una contundencia estética sin artificios ni concesiones. Hubo honestidad brutal que usó la grieta del lenguaje. Eso que, a falta de un nombre mejor, conocemos como arte. Podríamos volver a coincidir en afirmar lo que ya conocemos; el arte está para mucho más que correr el velo de lo cotidiano o tensionar los límites de lo establecido o bla bla bla.
Quizá deberíamos detenernos un instante, unos segundos, a propósito de la velocidad de estos tiempos, bajar el volumen general, y volver a escuchar la belleza del aleteo de la paloma. Al final del día todo era mucho más simple, tal como decía el Indio, estamos en este mundo para conmover y ser conmovidos.
El Ciclo 360° Ideal tendrá continuidad el jueves 24 de septiembre con la presentación de Dr. Vaporano, con entrada libre y gratuita.
(*) Gestor cultural, curador del Ciclo 360° Ideal del Ministerio de Cultura de Santa Fe.









