Este sábado se realiza el festival Rock en la Ciudad, a partir de las 20 en la calle, en Sarmiento y Juan B. Justo, con entrada libre y gratuita. En su 12° edición ininterrumpida, el evento contará con la presentación de Rosario Smowing, Estoy Konfundida, Los Ojos del Panda, Rolando Mota y Clara Linares.
Rosario Smowing realiza su primer show de esta temporada, dando inicio a los festejos por sus 25 años de trayectoria. Esta orquesta integrada por ocho músicos se pasea por cuantiosos estilos musicales, algunas veces se la define como una rock bigband, pero lo que es seguro es que todo lo que toca lo hace con swing.
Su líder, cantante y trompetista Diego Casanova dice que cumplir 25 años “no sé si es una virtud, es una situación que sucedió y un defecto que tenemos de no poder dejar de tocar juntos. Cuando uno mira para atrás se da cuenta del tiempo que pasó sino que vas andando, pero cuando ves las fotos descubrís que alguno no tenía ni barba. Uno va creciendo y moviéndose de diferentes maneras y para distintos lados, y nosotros logramos combinar algunos momentos de placer entre nosotros y eso es Rosario Smowing”.
La inclasificable música de la orquesta lleva a Casanova a decir que “siempre me agarro de esa definición que dice que no es una banda de swing, pero es una banda con swing. Eso se nos transformó en una necesidad, porque Rosario Smowing tiene una cadencia interna de la primera a la última canción. De alguna manera sigue siendo una ensalada donde cada uno pone lo que se le ocurre, pero nunca deja de tener olor a Smowing”.
Con seis discos en su haber, para la banda ya no es sencillo preparar la lista de temas para un show: “Yo soy bastante ortiva en eso porque no me gusta que nadie más lo haga. Recibo consejos y propuestas, pero yo doy explicaciones cuando me niego a empezar con determinada canción o por qué alguna queda afuera, que es algo que pasa porque tenemos muchos años y cada vez más temas. Uno se enamora de algunas canciones por lo que le puso arriba, por la respuesta de la gente, pero es como el técnico de fútbol cuando le sobran jugadores, es una complejidad linda. Pero a veces a algunas las dejamos descansar”.
De todos modos, adelanta que para este sábado en Venado Tuerto “es una lista con mucha ansiedad porque nos tomamos un descanso con el calor. Entonces es una catarata de hits, no sacar el pie del acelerador, haciendo un show con todo lo que necesitamos para que sea completo”.
El lenguaje de la fiesta
Ya hace mucho tiempo que girar por Europa es algo casi rutinario para la Rosario Smowing: “Hacemos dos o tres años seguidos giras por allá, después paramos uno. Encontramos un circuito de laburo donde tocamos en festivales para 10.000 personas y en bares para 100, y se disfruta mucho el escenario que no pasa un metro y medio del público, porque el show es un ida y vuelta, una fiesta donde vamos todos. Eso de bailar, divertirse y emborracharse un poco no tiene fronteras ni idiomas, vamos todos en esa”, describe el cantante.
Y el mapa de Europa cada vez lo fueron agrandando un poco más: “Hemos estado en muchos lugares, le metimos para el lado del centro y el este, países como República Checa, Austria, Eslovaquia, Eslovenia, Croacia y terminamos en Armenia, un lugar donde estaban nuestras fotos con viboritas y unos símbolos abajo que andá a saber qué decían. Está buenísimo porque jamás habría pagado un boleto para conocer Armenia, y ahí estuvimos haciendo música”.
Si bien este es un año de festejos, el 2025 no los encontrará por Europa, pero sí tienen ganas de tocar por distintos puntos del país y ya tienen programados shows en Brasil para el segundo semestre. “Esperamos que sea un año de fiesta porque es una necesidad”, destaca.
Antecedentes venadenses
A pesar que Rosario siempre estuvo cerca y de los 25 años de recorrido, no son muchos los antecedentes de la orquesta presentándose en Venado Tuerto. La última vez fue en 2013 en Espacio Ubú, una noche que Casanova recuerda porque jugaba Central y los músicos estuvieron en busca de un televisor para seguir las alternativas de lo que terminaría siendo un empate con Olimpo.
Y la primera fue mucho más atrás en el tiempo, en el legendario CEJ en calle Sarmiento: “La recuerdo porque canté arriba de un chabón que estaba dormido en el piso. Eso no me lo olvido más, porque había un grupo que estaba con la cabeza en la mano, estaban como querían y la pasaban bomba, pero uno no aguantó los trapos y quedó ahí dormido. Yo me senté arriba del chabón para cantar la última canción, y nunca se enteró. Capaz me lo encuentre esta vez en Venado Tuerto”, rememora Casanova con una sonrisa.








