Arte y espectáculosCulturaMauricio Sariaga Contreras, un director para armar a Frida

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Ya hace rato que el nombre de Mauricio Sariaga Contreras suena con continuidad en la escena artística venadense. Vinculado al teatro, a la música y la comedia musical, ya sea desde la dirección, la actuación, el canto, la escritura o dando clases, su búsqueda permanente de un lenguaje que le permite expresarse lo convierte en una figura necesaria.

Hoy tiene su base de operaciones en Espacio Runciman, donde dirige los talleres, pero además -siempre abierto a desafíos- es el director de la obra “Frida para armar”, protagonizada por Dalila Escorihuela y Verónica Pipelo sobre un texto de Paul Citraro, que se estrenará el próximo 6 de julio en el Teatro Ideal.

Su recorrido en el arte viene desde la adolescencia, cuando empezó a hacer teatro en la secundaria del Nacional 2 junto a la profesora Silvia Burki, con un grupo denominado Los Manzanos en honor al nombre de la escuela. “Era jugar con los compañeros, una linda experiencia”, recuerda y tanto es así que una vez que egresó siguieron de forma independiente con un nuevo grupo llamado Empezaron a parir las chanchas.

Ya metido de lleno en el teatro, Mauricio fue pasando por diferentes grupos: tomó clases con Tito Visentín y Tato Zattara, y un momento de inflexión fue cuando ganó una beca para ir a la Academia de Julio Bocca, que había hecho un seminario en Venado Tuerto y becaron a un grupo de jóvenes que fueron por una semana. “Eran 14 bailarinas y yo”, rememora sobre aquella experiencia que resultó reveladora, porque la formación incluía danza, estiramiento, canto y comedia musical, lo que empezó a generarle interés por otras disciplinas que luego marcarían su camino en el arte, aunque “siempre con el teatro como hilo conductor”, resalta.

Frida para armar estrena el 6 de julio. (Foto Gabriel Carlini)

A partir de esa experiencia fue convocado Andrea Oviedo y Alfredo Diale para dar clases en el Centro Cultural, entre 2007 y 2012. Y enseguida tuvo su primera experiencia como director con la tercera temporada de Lo que me costó el amor de Laura, convocado por Gabriel Zarich. Luego dirigió Grito desde la tierra, ya por su propio impulso, con dos funciones en el Parque Municipal y un elenco numeroso.

En 2014 llegó el profesorado de Teatro a la ciudad con la apertura de la Escuela Provincial de Arte, y Mauricio se anotaba cada año pero nunca arrancaba, mientras estudiaba el profesorado de Biología y otras carreras que tomó y dejó. Hasta que se decidió en 2019 y finalizó la carrera en 2022, dándole un marco oficial a todo el recorrido previo.

Siempre inquieto

La actuación siempre estuvo presente, primero desde el absurdo, luego con el realismo cuando pasé por Galpón del Arte (donde también dio clases), hice clown… Pero cuando uno empieza a dirigir se olvida un poco del actor o lo va a dejando de lado, empiezan a llegar propuestas para dirigir o uno mismo ve una obra y dan ganas de dirigirla. Pero el año pasado volvieron las ganas de actuar y estoy haciendo algunos monólogos y hay obras en latencia”, adelanta Sariaga Contreras.

Sariaga Contreras y Citraro, sociedad creativa. (Foto: Gabriel Carlini)

Entre su bagaje artístico también se incluye un paso por la murga Le Pegó como Venía, en el coro y en la puesta en escena de los dos primeros espectáculos: “Fue una experiencia hermosa que tiene vínculos con la comedia musical (Mauricio también dirigió una estupenda puesta de Chicago), y con lenguajes particulares que tuve que ir incorporando. Después tuve que dejar por el profesorado y la falta de tiempo”.

En todo su proceso con el teatro también ganó terreno su rol como dramaturgo: “Siempre escribí, desde poesía hasta cambiar las letras de las canciones o armando los textos para las muestras de cierre de los talleres”, señala. Pero la posibilidad de empezar a escribir sus propias obras llegó de la mano de Fernando Ferrer, un venadense destacado en Buenos Aires que vino a la ciudad a dar seminarios en el CIC, lo que le permitió tomarse en serio la escritura y adquirir las herramientas para plasmarla.

A mí lo que más me llama la atención es la musicalidad, cómo se ve la música en los cuerpos y la escena. Estoy en búsqueda desde el 2018 en adelante”, y menciona como un punto de quiebre a Sinestesia, una obra que escribió y dirigió “con cinco mujeres increíbles” (Ayelén Farías, Eliana Roldán, Marianela Rodera, Valeria Orodeski y Vanina Neveu), que pasó por distintas salas de la ciudad. Su última obra, Pasionaria, que dirigió y escribió en Teatro Malandra, estuvo repleta de elogios.

Pasionaria, dirigida por Sariaga Contreras, sumó elogios.

Me interesa reproducir sonidos que generen códigos y estados de ánimo, que sumen y sean un elemento fuerte dentro de la obra, lo mismo que la voz. La escena es el laboratorio donde experimentar y jugar, donde las cosas se van encontrando y funcionando como una alquimia”, expone.

Frida para armar

Desde hace unos meses, está embarcado en el proyecto Frida para armar, que “viene siendo un proceso hermoso, con gente que nos conocíamos pero nunca habíamos trabajado juntos y es una experiencia que estamos disfrutando. Con las actrices encontré un compromiso muy grande, tenía más relación con Vero que con Dalila, pero con ella pegamos una onda terrible, nos reímos de las mismas pavadas y nos conmovemos de las mismas cosas. Son muy experimentadas y hay que estar a la altura de actrices que tienen un recorrido importante”, afirma.

La obra se mete con la figura de Frida Kahlo, un personaje muy simbólico para la humanidad, con una pata grande en lo histórico y que está bueno desmenuzarla para encontrar lo humano, que es lo que necesitamos contar, resalta.

Dalila Escorihuela personifica a Frida Kahlo. (foto Gabriel Carlini)

El trabajo es intenso, con ensayos semanales de más de tres horas y Citraro abocado de lleno a la producción, lo que le permite a Sariaga Contreras abocarse de lleno a la parte creativa. Mis puestas tienen un compromiso social muy grande y se nota el sello de quién las hace, que alguien ve una obra y nota que la dirijo yo, que logran una identidad con los elementos que busco. El desafío es lograrlo sin repetirse”, analiza.

La apuesta es clara: “Quisimos desacartonar a Frida, porque no queríamos a la comercial, sino otra cosa y habrá muchas sorpresas a nivel puesta en escena, lumínico y sonoro, y cómo cuentan la historia los cuerpos, y eso también es música. Apunto a que el público pueda identificarse con la historia, que vean que es un personaje histórico pero también es humano, todos lo sabemos y lo intuimos, pero el teatro tiene la magia de mostrarlo”, concluyó.

Dalila Escorihuela interpreta a Frida Kahlo (con una excelente personificación que se refleja en las fotos que acompañan esta nota), que en esta obra está acompañada por su sobrina Isolda, que oficia como narradora y está interpretada por Verónica Pipelo. El estreno será el sábado 6 julio a las 21.30 en el Teatro Ideal, coincidiendo con el aniversario del natalicio de la artista mexicana. La segunda función un día después a las 19 horas en la misma sala y el sábado 13 estará en el Teatro Candilejas de Rufino.

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