A sus 49 años, Luciano Cáceres es un actor reconocido en la escena nacional, con más de veinte años interviniendo con personajes protagónicos en el prime time televisivo, con un gran currículum en cine, pero su esencia más íntima -y tal vez menos conocida para el gran público- está en el teatro independiente.
Por eso el actor se sumó a la invitación que recibió de Galpón del Arte y este viernes estará poniendo en escena su unipersonal “Muerde”, con dos funciones: la primera a las 21 se agotó rápidamente y la segunda será a las 22.30, con unas pocas localidades disponibles aún. La presentación se enmarca en los festejos rumbo a los 40 años de la sala de calle Chacabuco.
“Con Muerde hicimos más de 230 funciones en 90 ciudades de Argentina y de otros países, y es la primera vez en Venado Tuerto, con esta obra y en persona también, porque es la primera vez que voy a estar por ahí, así que voy con mucha alegría”, adelantó Cáceres en diálogo con Venado24.
El multipremiado actor es una cara reconocible para el público general, pero remarca que “yo vengo del teatro independiente, mi padre tenía una sala independiente, fui concebido ahí, después lo acompañé en gira y a los 19 abrí mi primer espacio teatral también. Toda la vida me mantuve en el circuito independiente, más allá del comercial, del cine y la tele, pero siempre es el teatro mi lugar de pertenencia, donde están los desafíos más grandes. Por eso valoro tanto estos 40 años del Galpón del Arte”, resaltó.
Por eso, más allá de ser un actor muy requerido para grandes producciones, asegura que “al teatro independiente no lo abandono, es ahí mi lugar de experimentación, de desafíos más profundos, armar equipo, saber que uno tiene un rol pero a su vez tiene que asumir otro. Es eso. Porque en el teatro comercial u otros ámbitos sólo tenés que ser actor y se te puede llegar a enojar alguien si haces algo que no tiene que ver con tu rol, pero acá es un laburo colectivo y ponés las luces, ordenás las sillas y todo lo que haya que hacer”.
En definitiva, eso genera “apropiación” del espacio porque “cuando vos estás en esos ámbitos sabés del esfuerzo con el que se sostienen y lo que significa la tarea colectiva para llegar a buen puerto”.
“Nosotros agarramos el auto y llegamos a la mañana a los teatros para empezar a montar el cableado y las luces, porque es muy perfeccionista el laburo que hacemos, con mucho detalle. Es una jornada de compartir con los técnicos y teatristas de cada lugar, que son gente que te llevas para toda la vida. A Venado Tuerto es la primera vez que voy a ir, pero me pasa con otros teatros que vengo recorriendo desde hace más de 20 años, y llegar siempre es una alegría porque hay un vínculo que se mantiene”, valora Cáceres.
Una obra que conmueve
Muerde es una obra escrita y dirigida por Francisco Lumerman, que está iniciando su tercer año de gira, que será la despedida de los escenarios. “Es mi primer unipersonal, un desafío enorme, que cuenta una historia que invita al espectador a ponerse en el lugar del otro. Es la historia de René, un pibe a quien su mamá lo abandona y después su padre lo lleva a un taller de carpintería de ataudes en un pueblo rural de la Argentina, y queda suspendido en esos 10 años. Se vuelve adulto físicamente, pero con la mirada de un niño que no está cargado de prejuicios, que es pura e inocente. Y en este pueblo chico, infierno grande, se vuelve raro, diferente e incluso retrasado para algunos que se aprovechan de su condición, de su pureza”, cuenta el protagonista.
La obra pasa por muchos estados de ánimo que interpelan al espectador: “Hay momentos de comicidad, otros de ternura, otros violentos y otros muy tristes. Se mantiene al espectador en tensión y es muy lindo lo que se genera, y también lo que sucede en este tipo de espacios donde tenés al público cerquita, donde podés conectar con cada una de las miradas, con la emoción, con la risa, con el llanto, con la congoja. Porque es una obra que propone una experiencia, más allá de contar una historia y entretener. El público sale conmocionado y con preguntas”, asegura.
Mientras despide a Muerde, Luciano Cáceres ya está protagonizando “Paraíso”, un nuevo unipersonal que estrenó en marzo con gran suceso en el Teatro San Martín y en Mar del Plata, realizando funciones actualmente en el Teatro Regio de Buenos Aires. “Son dos obras que dialogan, después de Muerde, que es una obra rural de pueblo, quería hacer una obra de ciudad, y me gustaría poder llevarla también en algún momento a Venado Tuerto porque es otro estilo de actuación, otra furia, como son las grandes ciudades”, describe.
Hacerle frente a la crisis
Consultado sobre el presente para el mundo del espectáculo y la producción cultural, Cáceres no duda en afirmar que “estamos en un momento de crisis que nos atraviesa a todos y en un montón de ámbitos, no solo el cultural. A nosotros nos toca hacer, salir a buscar los espacios y juntarse, yo también tengo la suerte de estar convocado también en otros países, filmé una película en España, voy a filmar otra este año, pero sé que es un lugar de privilegio”, aclara.
Luciano Cáceres en la presentación de la película “Adiós Madrid”.
Por eso mantiene su vínculo con la autogestión y el cine independiente, adelantando que “voy a filmar dos películas acá este año porque más allá de la falta de apoyo, nosotros somos y hacemos, hay que juntarse y hacer, con los recursos que tengas, es una manera de resistir, de seguir desarrollando nuestro oficio, comunicando lo que sabemos hacer, y ojalá que la cosa cambie para todos”.
Y si bien tiene en claro que “por ahí uno es un actor visible y le hacen notas, hay una actividad teatral y cinematográfica muy potente en todo el interior del país, con los festivales regionales, con los encuentros, con las salas, con las proyecciones y los cine club. Así se van potenciando las posibilidades de mostrar lo que están haciendo”, completó.









