El Loco Ezequiel Rozada, cantante de La Vieja Putrefacta, banda que pisa fuerte en la escena rockera de la ciudad con una prolífica producción de canciones propias, dio un nuevo paso al lanzar su primer trabajo solista titulado “Al Rojo Vivo”. El material, que desde hoy se puede escuchar en Youtube, consta de siete canciones que se mueven con libertad entre distintos géneros, sin pedir permiso ni responder a moldes. Hay lugar para una payada de raíz folclórica, el clásico pulso del rock and roll, pasajes de rap y hasta incursiones en la cumbia, todo atravesado por una impronta personal que mezcla ironía, crítica social y relatos de barrio.
Cada uno de los temas funciona como una pequeña historia, muchas veces incómoda, otras directamente provocadora. El disco abre con “La manzana podrida”, probablemente una de las piezas más narrativas del trabajo. “La canción cuenta la historia de dos verduleros amigos cuya relación se quiebra tras la muerte de uno de ellos. El sobreviviente no solo se queda con el negocio, sino también con la esposa de su amigo, y en ese proceso se transforma en un patrón abusivo: maltrata a los empleados, deja de pagarles y termina provocando el cierre de la verdulería”, cuenta El Loco Ezequiel sobre el trasfondo que inspira a la pieza
Luego aparece “El limonero”, una parodia directa de Lemon Tree, exitosa canción de los ‘90 (de la banda Fool’s Garden), que toma ese aire melancólico para resignificarlo en clave pandémica. Aquí, “la dificultad para conseguir marihuana durante el encierro se convierte en el eje del relato, con un tono entre absurdo y crítico, donde la idea de ‘combatir el Covid’ con la planta más sanadora del universo se vuelve una realidad”, describe el cantante.
En “Muy perfumado para el rock n’ roll”, El Loco Ezequiel arremete contra un personaje que encarna cierto estereotipo: un rockero adinerado, pulcro, excesivamente perfumado, que cuestiona al protagonista por no haberse quedado a verlo tocar. “La respuesta llega en forma de canción, cargada de ironía frente a la pedantería y el ego”, afirma.
“Una cumbia” recupera el espíritu contestatario de las cumbias de los años 2000, aquellas que reflejaban la crisis social en tiempos de De la Rúa. “En este caso, el tema combina burla e ironía hacia la clase política -especialmente figuras de Venado Tuerto- y también hacia las nuevas cumbias centradas en el sexo y el lenguaje simplificado”. El autor contrapone eso con referencias más amplias: menciona lecturas, experiencias y figuras culturales, en una mezcla que incluye literatura, música y hasta guiños al fútbol, con la “Scaloneta” presente entre líneas.
“Mirando mal” vuelve a poner el foco en la mirada social: “La canción ironiza sobre el miedo que genera el propio artista por decir cosas incómodas, y marca una especie de revancha personal: con la frase ‘Cuando era chiquito no me daban bola, ahora de grande los veo en la cola’”.
En “No tengo”, la propuesta baja un cambio para reflexionar sobre la austeridad. “La canción plantea que se puede ser feliz con muy poco: sin datos en el celular, sin tarjetas de crédito ni consumos innecesarios. Es, en cierto modo, una crítica al modelo de vida actual, pero sin solemnidad”, sostiene el cantante.
El cierre llega con “El Nono”, una balada íntima dedicada a su abuelo. A lo largo de la canción, el Loco Ezequiel recorre distintas etapas de su vida -infancia, adolescencia y adultez- con el fútbol y la calle como escenarios centrales. “Es un final emotivo que contrasta con la irreverencia del resto del disco”, pero que termina de completar el retrato de un artista que no teme mostrarse en todas sus facetas.
El disco se empezó a gestar en la pandemia, grabando en el estudio La Bicicleta en Venado Tuerto, luego aparecieron otras canciones que se grabaron en San Gregorio con Gustavo Vilches, quien además metió guitarras y le puso música a La manzana podrida y El nono. Las bases fueron realizadas por Marcos “Chapu” Aguirre y el disco se cerró en Villa Cerro Azul (Córdoba), donde actualmente reside Rozada.
Con “Al Rojo Vivo”, el artista se lanza en solitario (sin desprenderse del proyecto de La Vieja) con un material que no busca agradar a todos, sino decir lo que tiene para decir, sin filtros. Un debut que, fiel a su nombre, quema.







