En una jornada legislativa maratónica y cargada de tensión política, el Senado convirtió en una pesadilla para el Gobierno los planes de desregulación impulsados por Federico Sturzenegger. Con mayorías abrumadoras, la oposición rechazó cinco decretos presidenciales que disolvían o vaciaban organismos estratégicos del Estado, y a continuación avanzó con dos nuevas leyes: financiamiento universitario y emergencia pediátrica en el Hospital Garrahan.
La derrota de los decretos
Con cerca de 60 votos en contra, el Senado dio de baja de manera definitiva los decretos que disolvían Vialidad Nacional y reestructuraban el INTA y el INTI; que desmantelaban el Banco Nacional de Datos Genéticos; que recortaban funciones a los institutos culturales, como el Teatro y la Música; y que habilitaban un régimen excepcional en la marina mercante.
La votación dejó en evidencia el aislamiento del oficialismo: solo los senadores libertarios y un puñado del PRO acompañaron los decretos. Radicales, peronistas y fuerzas provinciales coincidieron en la defensa de los organismos. Hubo, incluso, discursos muy críticos contra el kirchnerismo, pero con la convicción de que “no se podía castigar a las instituciones” por los problemas de corrupción del pasado.
“La función de los organismos del Estado es funcionar. Si hay que corregirlos, se los corrige, pero no se los elimina”, remarcó el salteño Juan Carlos Romero, que terminó absteniéndose en la votación sobre Vialidad. Guadalupe Tagliaferri (PRO) advirtió que el INTI es clave para certificar la calidad y seguridad de productos, “desde los chalecos antibalas hasta la nafta que cargamos en los surtidores”.
En el caso del Banco de Datos Genéticos, los organismos de derechos humanos denunciaron que el decreto buscaba desfinanciar la institución que permitió identificar a centenares de nietos apropiados durante la dictadura. “Ajustar ahí no es ahorrar, es volver a una Argentina de impunidad”, señaló Eduardo “Wado” de Pedro.
A diferencia de las leyes sancionadas por la oposición, estos decretos no pueden ser vetados por el Ejecutivo. La derrota, por lo tanto, es definitiva.
El turno de las universidades
Tras el derrumbe de los decretos, la oposición avanzó con otro capítulo: la ley de financiamiento universitario. Con 58 votos a favor, el Senado insistió en la actualización del presupuesto para las universidades nacionales y la obligación de reabrir la paritaria docente.
El año pasado, Milei había vetado la misma norma y se espera que vuelva a hacerlo, lo que obligará a un nuevo intento de insistencia en la Cámara de Diputados.
“Este es un gobierno que atacó sistemáticamente a las universidades, diciendo que eran centros de adoctrinamiento o que había estudiantes fantasmas. Pero la realidad es que los docentes perdieron más del 30% del poder adquisitivo y muchos estudiantes abandonaron sus estudios”, planteó Martín Lousteau (UCR).
La mayoría incluyó a todo el peronismo, radicales e incluso figuras del PRO como Tagliaferri. La única radical que votó en contra fue Carolina Losada, que sorprendió por su cambio de postura respecto del año pasado.
La emergencia del Garrahan
En la madrugada, la Cámara alta convirtió en ley la emergencia pediátrica del Hospital Garrahan. Con 62 votos a favor, solo los libertarios y una senadora del PRO votaron en contra. La norma obliga al Ejecutivo a garantizar presupuesto y recomposición salarial para el personal de salud del principal hospital pediátrico del país.
El momento más emotivo lo protagonizó Luis Juez (PRO), que recordó entre lágrimas la importancia del Garrahan para miles de familias: “Cuando uno se desespera, lo primero que le dicen es ‘Vayan al Garrahan’. Allí los atienden como si fueran sus propios hijos. Nos devuelven la esperanza”.
Una oposición en ofensiva
En menos de 48 horas, el Congreso derribó el veto presidencial a la emergencia en discapacidad, volteó cinco decretos clave de la política desreguladora del Gobierno, sancionó financiamiento universitario y declaró la emergencia en el Garrahan.
“Acá dejan el arco libre y vamos a meter todos los goles que podamos, porque este presidente corrupto no va a poder destruir el Estado”, lanzó el jefe de bancada peronista, José Mayans, que anticipó nuevas ofensivas opositoras en los próximos días.
Para Milei, el escenario es crítico: las mayorías en el Senado parecen blindadas contra su programa y las chances de veto presidencial no alcanzan para revertir un Congreso decidido a frenar las políticas de ajuste.







