La decisión del gobierno provincial de instalar carteles que informan a los automovilistas que están ingresando a tramos bajo jurisdicción federal —en su mayoría deteriorados y sin mantenimiento— provocó reacciones en distintos niveles del poder y se instaló en los principales medios de comunicación del país.
De hecho, en una extensa y contundente entrevista con la reconocida periodista, María O’Donnell, en el programa De aquí en más (FM Urbana Play, Buenos Aires), el ministro de Obras Públicas de Santa Fe, el venadense Lisandro Enrico, trazó un panorama crítico sobre la situación de las rutas y cargó duramente contra la inacción y el abandono deliberado del gobierno nacional:
“La ruta es una obra pública viva. Si dejás de invertir en mantenerla, el activo se te viene abajo. Y esto no pasó nunca antes. Más allá de diferencias con gobiernos anteriores, nunca uno dijo ‘me importa un bledo’ y dejó todo librado al azar como ahora”, afirmó.
Así, Enrico denunció que el deterioro de las rutas no es solo un problema de infraestructura, sino una cuestión de vida o muerte para miles de personas que transitan a diario por corredores intransitables. “Todos los días tenemos una tragedia de Once por goteo. La gente se mata por el mal estado de las rutas. Y esto va a tener consecuencias penales, como las tuvo el abandono ferroviario”, resaltó.
Para luego, agregándole dramatismo a la situación, indicar: “Hoy la gente viaja con miedo. El estrés que genera subirse a una ruta nacional en Santa Fe es enorme. No sabés si llegás o si terminás accidentado por esquivar un pozo. Es violencia institucional por omisión.”
El ministro fue tajante: “La Nación soltó las rutas”. Según explicó, no hay actualmente ninguna planificación, obra o concesión en marcha sobre los tramos críticos, ni interlocutores estables con los cuales coordinar. “En estos meses pasaron un ministro, dos administradores de Vialidad, un secretario y un subsecretario de Transporte. Firman cosas que después no cumplen. Así es imposible trabajar”, completó.
También reveló que la Provincia colaboró con cuadrillas de Vialidad Nacional proveyéndoles asfalto porque directamente no tenían insumos. “La Nación está ausente. Los intendentes bachean como pueden. Es una situación de abandono absoluto”, insistió.
Y, agregó: “No hay autoridad, no hay control, no hay respuesta. Hoy pasa algo en una ruta nacional y no hay nadie que dé la cara. La Argentina tiene kilómetros de rutas a la deriva, sin gestión ni presencia estatal.”
“Se están quedando con la plata de las rutas”
Uno de los puntos más graves que denunció Enrico es el uso que el gobierno nacional hace de los recursos que deberían destinarse al mantenimiento vial: “Cada litro de gasoil que se carga en Argentina paga un impuesto creado para financiar las rutas. Ese dinero entra todos los días, pero el Ministerio de Economía lo absorbe, lo usa para comprar letras del Tesoro o hacer colchón fiscal, y no vuelve en obras. Están caminando al borde de la malversación de fondos”.
También apuntó contra la improvisación del Gobierno al intentar justificar el abandono con un supuesto “modelo chileno” de privatización: “En Chile se hace con planificación, con controles, con reglas claras. Acá no hay nada. Pretenden que el privado mantenga rutas rotas y cobre peaje, pero mientras tanto la gente se sigue matando”.
“Si no lo hacen ustedes, dénnos la jurisdicción”
El ministro recordó que tanto Santa Fe como otras provincias ya solicitaron formalmente que el gobierno nacional ceda el control de las rutas que no está dispuesto a reparar. Al respecto, sostuvo: “Nosotros tenemos un plan de mantenimiento, sabemos cómo hacerlo y tenemos los recursos. Pero no podemos intervenir si la Nación no cede la traza, porque sigue siendo de jurisdicción federal”.
También se refirió al proyecto impulsado en el Senado para que los fondos del impuesto a los combustibles lleguen de forma directa a las provincias, como parte del reclamo transversal de los gobernadores: “Si dicen que no van a hacer más obra pública, que al menos dejen de quedarse con los recursos. Ni invierten ni transfieren. Es una ecuación que no cierra por ningún lado”.
En el tramo más crudo de la entrevista, Enrico se refirió a la invisibilización del problema desde el AMBA: “Desde Buenos Aires no se dimensiona lo que pasa en las rutas del interior. Hay que vivirlo: estrés, pozos, accidentes, gente que se juega la vida para ir a trabajar o llevar la producción a puerto. Santa Fe concentra el 75% del tránsito hacia terminales portuarias, más de 2 millones de camiones por año. Y esas rutas hoy son una trampa mortal”.
Para cerrar, remarcando: “En Rosario, en Firmat, en Rufino, la gente no quiere subir a la Ruta 33. Hay miedo, cansancio, bronca. Estamos naturalizando una violencia vial que debería escandalizar al país entero.”
Por su parte, la periodista María O’Donnell, visiblemente impactada, cerró el reportaje con una frase reveladora: “Nunca había escuchado un planteo tan dramático y tan contundente. Este no es un gobernador kirchnerista. Es un funcionario de una provincia radical que no ha ido al choque con Milei. Y sin embargo, está desesperado. Eso habla del nivel de gravedad”.







