Lo cierto es que el dato nacional se conoció en un contexto de fuerte polémica institucional, marcado por la reciente renuncia de Marco Lavagna a la conducción del organismo estadístico y por la postergación en la implementación de una nueva metodología de medición del índice.
Alimentos, el principal motor de la suba
Según el informe oficial, la división que más aumentó en enero fue Alimentos y bebidas no alcohólicas, con un alza del 4,7%, seguida por Restaurantes y hoteles (4,1%). En términos de incidencia regional, nuevamente los alimentos explicaron la mayor parte de la variación mensual, impulsados principalmente por las subas en Carnes y derivados y en Verduras, tubérculos y legumbres.
En el otro extremo, las menores variaciones del mes se registraron en Educación (0,6%) y en Prendas de vestir y calzado, que mostró incluso una baja del 0,5%.
Al analizar el comportamiento por categorías, el INDEC informó que los precios Estacionales lideraron los incrementos con un 5,7%, seguidos por el IPC núcleo (2,6%) y los Regulados (2,4%).

La controversia por el índice
La publicación del IPC se dio pocos días después de la salida de Lavagna, quien venía trabajando desde 2022 en un nuevo índice de precios, basado en una actualización de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares. Según explicó Joaquín Cottani, exviceministro de Economía durante la gestión de Luis Caputo, la nueva metodología estaba técnicamente lista desde mediados de 2024.
Sin embargo, el Gobierno nacional resolvió no aplicarla y anunció que diseñará un nuevo esquema de medición. De acuerdo a estimaciones técnicas, debido a los tiempos que demanda la elaboración de una nueva encuesta de hogares, la implementación de un IPC renovado podría postergarse hasta 2030.
Con este resultado, la inflación de enero superó las previsiones de la mayoría de las consultoras privadas y volvió a mostrar una dinámica presionada por los alimentos, en un escenario de incertidumbre institucional y metodológica en torno al principal indicador de precios del país.