La apreciación del peso comienza a modificar el mapa de precios de la economía argentina. Mientras algunos bienes, especialmente los vinculados con las importaciones, se abaratan frente al resto del mundo, los alimentos, las bebidas y determinados servicios se encarecen medidos en dólares.
El fenómeno surge de un relevamiento realizado por el IERAL de la Fundación Mediterránea, que comparó durante agosto los precios de una canasta de bienes y servicios de la Argentina con los de otros nueve países.
El informe revela así una situación que empieza a generar una nueva paradoja: el dólar relativamente barato favorece el acceso a determinados productos importados, pero al mismo tiempo encarece en términos internacionales aquellos bienes y servicios cuyos precios están determinados principalmente por el mercado interno.
Menos brecha en bienes durables
Uno de los cambios más notorios aparece en los bienes durables, la indumentaria y el calzado.
Históricamente, la Argentina se caracterizó por tener precios elevados en estos rubros, en buena medida como consecuencia de las restricciones comerciales, los aranceles y la elevada carga tributaria.
Sin embargo, esa brecha comenzó a reducirse.
Según el IERAL, durante agosto la Argentina fue el país más caro en el 74% de los casos relevados dentro de esta categoría. Aunque continúa siendo un porcentaje elevado, implica una mejora respecto del 82% registrado en mayo de 2025 y, especialmente, frente al 96% de marzo de 2025, cuando comenzó la medición.
El instituto atribuye esta mejora principalmente a la eliminación de trabas a las importaciones, la reducción de aranceles y la baja de determinados impuestos internos, medidas que lograron compensar el efecto de la apreciación cambiaria.
De todos modos, todavía existen productos en los que Argentina mantiene los precios más elevados de toda la muestra. Entre ellos aparecen las freidoras de aire, los vestidos y las zapatillas deportivas.
Alimentos: vuelve a ampliarse la brecha
La tendencia es diferente cuando se analizan los alimentos y las bebidas.
En agosto, la Argentina fue más cara que los países utilizados como referencia en el 48% de los casos analizados, frente al 47% de mayo.
El dato adquiere mayor relevancia si se lo compara con el cierre de 2025. En diciembre del año pasado, ese porcentaje había descendido al 39%, en el marco de un proceso de mejora de competitividad que ahora comenzó a revertirse.
Entre los productos que más contribuyeron al encarecimiento relativo durante el último trimestre aparecen las papas, las bebidas gaseosas, la cerveza y el arroz blanco.
En sentido contrario, el relevamiento detectó un abaratamiento relativo en los huevos y el agua mineral.
El resultado muestra que la apreciación del peso empieza a trasladarse con mayor claridad a los precios expresados en dólares, especialmente en aquellos productos con una fuerte incidencia de costos locales.
También se encarecen los servicios
Los servicios familiares y personales muestran una evolución similar.
El informe señala que la Argentina pasó de ser más cara que los países comparados en el 32% de los casos en diciembre de 2025 al 38% en agosto de 2026.
No obstante, existen diferencias importantes entre los distintos servicios.
La cuota de un gimnasio, la educación preescolar, el combustible y el taxi todavía presentan valores relativamente bajos frente a otros países.
En cambio, comer en un restaurante y contratar un plan de telefonía celular aparecen entre los servicios que más se encarecieron en términos comparativos.
El peso y el tipo de cambio real
El comportamiento de los precios está directamente relacionado con la evolución cambiaria.
El IERAL calculó que el Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM) cerró agosto en $1.513, un 20% por debajo del techo superior de la banda cambiaria.
De acuerdo con el informe, el indicador se encuentra actualmente un 40% por debajo de su promedio histórico de largo plazo, que llevado a valores actuales equivaldría a unos $2.078.
Sin embargo, el instituto advierte que el nivel actual todavía se encuentra por encima de algunos momentos de referencia de la historia reciente: es un 18% superior al registrado en diciembre de 2001 y un 12% mayor al de noviembre de 2015.
La combinación de un peso más apreciado y una economía más abierta genera, de este modo, efectos diferentes según el tipo de producto.
Un salario industrial que compra más alimentos, pero enfrenta bienes caros
El estudio también analiza la relación entre los salarios y los precios internacionales.
El salario industrial formal argentino promedió US$1.689 mensuales durante 2025. Es un nivel inferior al de países desarrollados como Estados Unidos y Australia y al de algunas economías europeas, pero superior al registrado por trabajadores industriales de Brasil, México y Chile.
En alimentos y bebidas, esa remuneración permite al trabajador argentino mantener un poder adquisitivo relativamente favorable frente a algunos países de la región.
El informe señala que Brasil tiene precios de alimentos y bebidas inferiores a la Argentina en el 90% de los casos comparados. Sin embargo, el poder de compra del trabajador industrial argentino resulta superior al brasileño y al mexicano en el 100% de los alimentos considerados en la canasta.
La situación cambia cuando se pasa a los bienes durables.
Comprar un auto todavía exige muchos salarios
A pesar del proceso de apertura comercial y de la reducción de algunos precios, los bienes durables continúan representando un esfuerzo significativo para los ingresos argentinos.
El ejemplo más contundente es el automóvil.
Para comprar un vehículo, un trabajador argentino necesita destinar el equivalente a 20 salarios mensuales completos, mientras que en Chile se requieren 16 y en Estados Unidos apenas seis.
En las motos de baja cilindrada, la relación también resulta desfavorable: el trabajador argentino necesita unos 2,2 salarios mensuales, frente a 1,4 salarios en Estados Unidos.
En el caso de las zapatillas, el esfuerzo es menor pero la diferencia también persiste. Un trabajador argentino debe destinar aproximadamente el 7% de su salario mensual para adquirir un par, contra el 4,7% en Chile y apenas el 1,8% en Estados Unidos. En Brasil y México, en cambio, el esfuerzo llega al 14%.
Una economía con precios cada vez más heterogéneos
Los datos del IERAL reflejan, en definitiva, dos procesos que avanzan en paralelo.
Por un lado, la apertura comercial y la reducción de impuestos están achicando algunas de las históricas brechas de precios que encarecían los bienes importados en la Argentina.
Por otro, la apreciación del peso está haciendo que los alimentos, las bebidas y determinados servicios locales resulten cada vez más caros cuando se los compara con el resto del mundo.
El resultado es una economía donde ya no puede hablarse simplemente de una Argentina “cara” o “barata” en dólares: la competitividad empieza a depender cada vez más del producto o servicio que se tome como referencia.
Y esa heterogeneidad plantea uno de los principales interrogantes para los próximos meses: cuánto tiempo podrá sostenerse la mejora en el acceso a bienes importados si, al mismo tiempo, los precios de los productos y servicios con fuerte componente de costos internos continúan ganando valor en dólares.
Con Información de Noticias Argentinas







