A poco más de un mes de haber asumido como presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical, Leonel Chiarella, intendente de Venado Tuerto, quedó en el centro de una inesperada interna parlamentaria que expone las tensiones dentro del radicalismo a nivel nacional.
El conflicto se desató tras la presentación de una nota formal ante la Mesa Nacional del partido por parte del bloque Provincias Unidas, que reclamó ser reconocido como la única representación legítima de la UCR en la Cámara de Diputados de la Nación y pidió que ningún otro bloque utilice la denominación partidaria en el recinto.
La carta lleva la firma de las diputadas y diputados Mariela Coletta, Pablo Juliano, Martín Lousteau, Jorge Rizzotti y María Inés Zigarán, quienes sostienen que el uso del nombre “Unión Cívica Radical” debe estar ligado a “la adhesión estricta a los valores y lineamientos del partido”.
La situación coloca a Chiarella -quien asumió la conducción nacional del radicalismo el pasado 12 de diciembre– ante su primera crisis interna. Al asumir, el jefe del Ejecutivo venadense había convocado a dejar atrás la conflictividad partidaria y se encuentra trabajando en una agenda de recorridas por distintas provincias con el objetivo de reconstruir la unidad. Sin embargo, ese llamado no llegó a sostenerse siquiera durante el primer mes de gestión.
Actualmente, el radicalismo se encuentra dividido en dos bloques de seis diputados cada uno. Por un lado, Provincias Unidas, referenciado políticamente en la santafesina Gisela Scaglia; por el otro, el bloque que mantiene el nombre UCR y que preside la mendocina Pamela Verasay.
Según la misiva enviada al Comité Nacional, el reclamo se fundamenta en la conducta del bloque UCR durante la sesión extraordinaria del 17 y 18 de diciembre de 2025, cuando se debatió el proyecto de Ley de Presupuesto. Allí, señalan, tres diputados votaron a favor, dos se abstuvieron y solo uno votó en contra de artículos que incluían la derogación de la Ley de Financiamiento Universitario y la Ley de Emergencia en Discapacidad, en abierta contradicción con la posición oficial del partido, que había sido expresamente leída en el recinto.
Desde el sector cuestionado, la reacción fue inmediata y calificaron el pedido como un intento de ruptura, profundizando una disputa que ahora deberá ser administrada por la conducción nacional encabezada por Leonel Chiarella, quien combina desde diciembre su rol institucional como intendente de Venado Tuerto con la responsabilidad de ordenar un radicalismo atravesado por fuertes tensiones políticas.







