La inflación volvió a acelerar en marzo y encendió señales de alerta en el Gobierno nacional. Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) alcanzó el 3,4% mensual, el registro más alto en lo que va del año. Con este dato, el primer trimestre cerró con una suba acumulada del 9,4%, mientras que la variación interanual se ubicó en 32,6%.
El número no solo superó el 3% por primera vez en 2026, sino que también quedó por encima de la mayoría de las proyecciones privadas, que esperaban un valor más cercano al 3% o incluso por debajo. De este modo, la inflación mantiene una tendencia alcista que ya lleva siete meses consecutivos por encima del 2%, alejándose del objetivo oficial de desaceleración.
Qué impulsó la suba
Entre los rubros que más presionaron sobre el índice se destacó Educación (12,1%), con un incremento estacional más pronunciado de lo habitual. Le siguió Transporte (4,1%), impactado por subas en combustibles, tarifas y pasajes, en un contexto internacional atravesado por tensiones geopolíticas.
También incidieron los aumentos en alimentos, especialmente en la carne, que registró subas superiores al 5% en todas las regiones del país. Según datos sectoriales, algunos cortes mostraron incrementos de dos dígitos durante el mes.
En paralelo, los precios regulados avanzaron un 5,1%, impulsados por ajustes en tarifas de servicios públicos y transporte, mientras que la inflación núcleo (3,2%) se mantuvo apenas por debajo del índice general.
Sorpresa y diagnóstico
El dato difundido por el INDEC sorprendió incluso a consultoras y analistas. El Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central también había estimado un valor inferior.
Desde el equipo económico, el ministro Luis Caputo atribuyó la aceleración a factores externos —como la suba de combustibles vinculada al conflicto en Medio Oriente— y al proceso de recomposición de precios relativos. A la vez, insistió en que la inflación responde a variables monetarias y que el orden fiscal permitirá una desaceleración progresiva.
Milei: autocrítica y defensa del modelo
El presidente Javier Milei fue más directo. Apenas conocido el dato, admitió: “El dato es malo. No nos gusta”, y llegó a afirmar que la inflación “le repugna”. Sin embargo, buscó llevar calma y aseguró que se trata de un desvío transitorio.
Durante su exposición en el AmCham Summit 2026, el mandatario sostuvo que espera que la inflación “retorne a su sendero decreciente” y pidió paciencia. En esa línea, reafirmó que el Gobierno no modificará su estrategia económica: “No nos vamos a mover de la ortodoxia”, enfatizó.
Milei atribuyó el repunte inflacionario a una combinación de factores: desde shocks externos y subas estacionales —como educación, carne y combustibles— hasta lo que definió como un “ataque especulativo” vinculado al contexto político del año pasado.
Entre la incertidumbre y las expectativas
El dato de marzo se convirtió en el eje central del debate en el foro empresario, donde referentes del sector privado manifestaron preocupación por la evolución del consumo y la dinámica de precios.
Aun así, el Presidente intentó cerrar con un mensaje optimista: aseguró que la demanda de dinero está creciendo, que la actividad económica muestra signos de recuperación y que, una vez disipados los factores transitorios, “la inflación se va a derrumbar”.
Mientras tanto, el nuevo registro refuerza un escenario de tensiones: por un lado, un Gobierno que ratifica su programa sin cambios; por otro, indicadores que muestran que la desaceleración inflacionaria aún no logra consolidarse.







