El consumo sigue sin mostrar señales firmes de recuperación y en mayo volvió a registrar una caída, acumulando ya seis meses consecutivos de retrocesos interanuales. Así lo revela un informe elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, que advierte sobre la persistente debilidad de la demanda de los hogares en un contexto donde el crédito pierde impulso y varios indicadores clave de la actividad continúan en terreno negativo.
Según el Índice de Consumo Privado (ICP-UP), durante mayo el consumo cayó un 2,2 por ciento respecto al mismo mes del año pasado y un 0,3 por ciento en comparación con abril. De esta manera, el indicador acumula una contracción del 1,8 por ciento en los primeros cinco meses de 2026.
El relevamiento, que busca anticipar la evolución del consumo antes de la publicación de los datos oficiales, se construye a partir de una combinación de variables vinculadas a la actividad comercial, financiera y productiva.
Menos compras y menor dinamismo del crédito
Entre los indicadores que explican la caída, el informe destaca que la recaudación del IVA, medida en términos reales, registró una baja interanual del 3 por ciento durante mayo.
Además, el financiamiento destinado al consumo comenzó a mostrar signos de desaceleración. En ese marco, las compras realizadas con tarjeta de crédito cayeron un 3,5 por ciento en términos reales, marcando el primer retroceso de este indicador en lo que va del año.
Bienes durables: resultados dispares
El comportamiento de los bienes durables mostró un escenario heterogéneo. Mientras que el patentamiento de automóviles descendió un 26,2 por ciento interanual y acumuló su cuarta caída consecutiva en 2026, las ventas de motocicletas mantuvieron una tendencia positiva y crecieron un 26 por ciento respecto de mayo de 2025.
Por otra parte, el despacho de cemento en bolsa —considerado un termómetro de las pequeñas obras y refacciones particulares— registró una caída del 8,3 por ciento en comparación con igual período del año pasado.
Un consumo que no logra despegar
Los datos reflejan que el consumo privado continúa atravesando una etapa de fragilidad, pese a la desaceleración inflacionaria observada en los últimos meses. La pérdida de dinamismo del crédito y la persistencia de caídas en distintos sectores de la economía muestran que la recuperación de la demanda interna todavía no logra consolidarse.
Así, el desempeño de mayo profundiza una tendencia que se mantiene desde comienzos de año y vuelve a encender señales de alerta sobre el ritmo de reactivación del mercado interno.







