El feroz temporal que azota a la provincia de Buenos Aires desde el viernes no da tregua y mantiene en vilo a amplias zonas del norte y oeste del territorio bonaerense. Mientras las lluvias siguen sin ceder, Defensa Civil lanzó esta mañana una advertencia crítica: “No transitar” por las rutas y caminos de las zonas más afectadas.
La situación es especialmente grave en Arrecifes, San Antonio de Areco, Zárate, Campana y Exaltación de la Cruz, donde las precipitaciones acumuladas ya superan los 200 a 280 milímetros y los equipos de emergencia trabajan contra reloj para asistir a personas aisladas o atrapadas por el agua.
Desde Defensa Civil, su director Fabián García advirtió que “hay riesgo de daños personales y de vida” y relató un dramático rescate ocurrido durante la noche en la Ruta 9, a la altura de Zárate, donde una familia entera quedó atrapada dentro de su vehículo y debió ser salvada por los rescatistas. También se están desarrollando operativos en Exaltación de la Cruz para asistir a policías aislados y en Baradero ya se realizaron al menos seis rescates de personas que fueron arrastradas por el agua.
Según el reporte del gobierno bonaerense, hasta la noche del viernes se contabilizaban 791 evacuados. Entre las localidades más afectadas se encuentran:
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Moreno: 180 evacuados
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Salto: 180 evacuados
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Arrecifes: 130 evacuados
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Gral. Rodríguez: 70 evacuados
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San Antonio de Areco: 60 evacuados
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Zárate: 65 evacuados
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Chacabuco: 64 evacuados
Las imágenes que circulan en redes sociales muestran rutas completamente cubiertas de agua, con autos casi sumergidos en las banquinas y camiones que intentan avanzar sin éxito. La Ruta 9 parece un auténtico río, y también se reportan cortes en otras vías clave como la Ruta 8, la Ruta 51, la Ruta 191, la Ruta 31, la Ruta 32 y accesos a varias localidades.
El pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional no da señales de alivio inmediato: las tormentas continuarían hasta el domingo por la madrugada, y en algunas zonas también se reportaron granizadas severas.
Aunque las autoridades destacaron que la situación no alcanza aún la magnitud del desastre ocurrido meses atrás en Bahía Blanca, el llamado a extremar precauciones es enfático: “Cuando hay alertas naranja o roja, la vida cotidiana debe cambiar”, advirtió García. Y agregó: “Todo lo que uno tenía programado, se suspende. No se puede hacer. Hay riesgo de vida”.
El gobierno de la provincia de Buenos Aires también informó que se mantiene activo el seguimiento a los municipios afectados y que en los días previos ya se habían emitido advertencias tempranas a los distritos con mayor riesgo.
En tanto, con las primeras luces del sábado, la situación en las zonas inundadas revela un panorama desolador y peligroso, con miles de bonaerenses a la espera de ayuda y una tormenta que aún no da señales de terminar.







