Este miércoles la Cámara de Diputados será escenario de una de las sesiones más tensas del año: la oposición intentará revertir los vetos del presidente Javier Milei a la ley de financiamiento universitario y a la de emergencia pediátrica. Mientras tanto, en las calles del Congreso se desarrollará la Marcha Federal, encabezada por organizaciones sociales, estudiantiles y sindicales, en lo que promete ser una masiva jornada de movilización y presión social.
El clima político en el Parlamento se recalienta desde hace días. Aunque ambas leyes habían logrado una amplia mayoría en su aprobación de agosto, el tablero comenzó a complicarse tras las negociaciones que el oficialismo desplegó a través de transferencias de fondos (ATN) a gobernadores y con el anzuelo del Presupuesto 2026. La oposición asegura que todavía no están garantizados los dos tercios necesarios para voltear los vetos, pese a que la base de votos afirmativos supera los 158.
El operativo en Diputados se juega voto a voto. Los legisladores misioneros, clave en la definición, amagaron con apoyar al Gobierno, aunque en las últimas horas el presidente de la Cámara de Representantes de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, llamó públicamente a respaldar a las universidades públicas. La incertidumbre se mantiene y las presiones se multiplican.
La estrategia del Gobierno
Después de sufrir varios traspiés legislativos, Milei decidió habilitar la billetera para negociar con los gobernadores y atar las discusiones al proyecto de Presupuesto 2026. El presidente prometió aumentos para universidades, jubilaciones y el área de Discapacidad, aunque los rectores advirtieron que los montos son insuficientes para cubrir gastos básicos. Con esa carta, La Libertad Avanza busca retener a aliados radicales y del PRO que se muestran reacios a sostener los vetos.
La respuesta opositora
Del otro lado, el peronismo, la izquierda y sectores del radicalismo buscan ratificar el rechazo a las medidas de Milei, apelando a la presión social como principal herramienta. Los rectores, profesionales de la salud del Hospital Garrahan y familias afectadas por el recorte en la emergencia pediátrica se sumaron al lobby sobre los diputados indecisos.
El cerco de seguridad
En paralelo, el Gobierno montó un megaoperativo de seguridad en torno al Congreso, con 1.100 efectivos federales distribuidos entre la Policía Federal (700), Gendarmería (280), Prefectura (90) y la PSA (30), además de la Policía de la Ciudad. Habrá vallas en los accesos y refuerzos en la Plaza del Congreso, en un despliegue inusual para contener la Marcha Federal y la protesta de jubilados que, como cada mes, volverán a reclamar contra el plan económico.
De este modo, el oficialismo prepara dos frentes: uno adentro del recinto, donde busca blindar los vetos, y otro afuera, donde el mensaje es claro: responder a la presión social con un fuerte dispositivo de control.
La jornada se perfila como una verdadera prueba de fuego para Milei, que llega debilitado tras la derrota en las elecciones bonaerenses y apuesta a mostrar músculo político en el Congreso y capacidad de disciplinamiento en las calles.







