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Chile tiene un candidato que reivindica abiertamente a Pinochet

América

A contramano de la centro-derecha encabezada por el ex presidente y actual candidato Sebastián Piñera, que mantiene un proyecto de gobierno mercadamente neoliberal, pero se resiste a reivindicar abiertamente el pasado dictatorial de su país, las elecciones presidenciales del próximo domingo tendrán un candidato que además de las políticas económicas conservadoras del Agusto Pinochet, reivindica su supuesto legado de “orden”.

Se trata del abogado José Antonio Kast (Santiago, 1966) pretende convocar al electorado que reivindica la “mística” dictatorial y siente que no tienen por qué pedir disculpas por la feroz represión del régimen encabezado por el fallecido dictador que derrocó a Salvador Allende.

Claro, el “tema de la represión” no es abiertamente rescatado, pero sí se elogia la figura del ex presidente de facto: “Si estuviera vivo votaría por mí”, indicó hace algunos días Kast. “Separando todo el tema de los derechos humanos (sic), el Gobierno de Pinochet para el desarrollo del país fue mejor que el de Sebastián Piñera [2010-2014]“.

Exmilitante del partido Unión Demócrata Independiente (UDI), una de las formaciones con mayor peso de la oposición, rechazó medirse en primarias con los postulantes de la derecha y decidió llegar a la primera vuelta de este 19 de noviembre. El actual diputado compite por el electorado conservador con Sebastián Piñera, que corre con ventaja para ganar el Gobierno en el periodo 2018-2022, de acuerdo con la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), que le da un 44% del respaldo, seguido por el candidato oficialista, el senador Alejandro Guillier, con 19,7%. Beatriz Sánchez, aspirante por la nueva coalición de izquierda, el Frente Amplio, cuenta con el 8,5%. A continuación hay una serie de candidatos con pocas posibilidades, entre ellos Kast, que se halla en sexto lugar, con el 2,7%.

A diferencia del expresidente Piñera, que en su campaña incluso ha elogiado a figuras del centroizquierda —como uno de los líderes de la transición democrática, Patricio Aylwin—, Kast apunta a movilizar a un electorado que no había tenido un candidato presidencial en 27 años desde el retorno democracia, al menos de forma nítida.

Kast admite que, entre los ochos aspirantes, él es el que “más reconoce y menos complejos tiene hoy con el Gobierno de Pinochet”. Proclamado por parte del mundo militar en retiro, señaló que defendía “con orgullo” la obra de la dictadura. En referencia a los casos de violaciones de los derechos humanos, se comprometió a indultar “a todos aquellos que injusta o inhumanamente están presos”.

Católico ortodoxo, casado y con nueve hijos, el candidato independiente está en total desacuerdo con el aborto, en todas sus expresiones. En agosto pasado, de hecho, fue uno de los exponentes ante el Tribunal Constitucional que revisaba la despenalización de las interrupciones del embarazo en tres causales, aprobada antes por el Congreso. De ganar las elecciones, Kast ha prometido que derogará la normativa que finalmente Chile aprobó en caso de peligro de vida de la madre, malformación fetal y violación. En plena campaña, una fotografía lo mostraba junto a una activista estadounidense que sostenía un cartel: “Concebida en violación. Amo mi vida”.

En un reciente debate televisivo, defendió el método natural de anticoncepción: “Es gratis”. Aunque el Estado chileno es laico desde 1925, el postulante a La Moneda propuso en su programa de Gobierno que en todas las escuelas públicas haya un profesor de religión. Al defender la iniciativa, escribió en Twitter: “A los chilenos les hace falta Dios y el Estado debe promover la religión en colegios”.

“Inseguridad”
Tanto la delincuencia como los inmigrantes han estado en su agenda de campaña. Como una forma de combatir los robos, Kast se ha mostrado partidario de que los civiles puedan tener armas en sus casas para defenderse. “Que los delincuentes no se metan conmigo ni con mi familia. Si entran a mi casa, voy a disparar”, señaló el diputado. Como Chile es el país latinoamericano donde más ha aumentado la inmigración, de acuerdo con un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) relativo al periodo 2010- 2015, ha indicado que se debe “rechazar la inmigración ilegal a todo evento” y que la prioridad son los chilenos.

La cruzada de Kast incluso ha traspasado las fronteras. Propuso el cierre de la frontera con Bolivia para controlar el narcotráfico y el ministro boliviano de Gobierno, Carlos Romero, le respondió pidiéndole un examen de uso de drogas. El chileno no guardó silencio ante la interpelación: “Ya me hice mi examen de pelo y estoy esperando el de él y el de su presidente”, señaló en referencia al mandatario Evo Morales.

Discurso radicalizado

Las posiciones de Kast han obligado a Piñera a derechizar su discurso y, de esta forma, evitar la fuga de sus votantes. Aunque no es imposible que el expresidente gane en primera vuelta el próximo domingo si la abstención se dispara, todo indica que habrá un balotaje el 17 de diciembre. Uno de los elementos que le impedirían conseguir el 50% más un voto —la condición para quedarse con el triunfo en primera vuelta—, es precisamente la candidatura de Kast que le arrebata algunos puntos por la derecha.

El diputado no es un candidato políticamente correcto, tiene un buen despliegue escénico y su discurso parece coherente. Su apuesta para estas elecciones es instalarse como un presidenciable con la mirada puesta en el Gobierno de 2022.

kast

Fuentes: CHV / El País

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