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Opinión: recorte de jubilaciones. Tristeza y esperanza

Mauro Camillato

Por Mauro Camillato

Tristeza. Hay que ser muy perverso (para no utilizar otra palabra más adecuada) para que se te ocurra recortar los ya magros salarios de los jubilados;  las pensiones de los veteranos de Malvinas y de las personas con discapacidad, y las Asignaciones Universales por Hijo (AUH). O sea los sujetos más indefensos  de nuestra sociedad. Todo sea para que cierre la planilla de Excel.

Mientras tanto para nombrar solo un par de ejemplos: perdonan retenciones a las mineras y se le siguen quitando a los sojeros (la baja de que empezará a regir desde enero próximo significará un recorte de U$U 1000) y  a la vez aprueban rebajas en general a los aportes patronales a la seguridad social (también fondos que van al Anses). Mientras el sistema tributario argentino sigue siendo uno de los más regresivos del mundo, esto es los que más tienen menos pagan y los que menos, más. El periodista y economista, Marcelo Zlotogwiazda, remarcó en una columna publicada días atrás en Infobae que la Argentina es uno de los países del mundo que menos cobra de Ganancias a las personas físicas y de impuestos al patrimonio.

Tristeza. Porque ver otra vez la violencia en las calles de nuestro país nos retrotrae a malas épocas. Nuevamente la pelea fue entre víctimas, ya que los que reprimieron y los “pocos” que se manifestaron con violencia, son también quienes a futuro padecerán la  consecuencia de la mal llamada reforma (en realidad fue un recorte) y en todo caso la empezarán a sufrir pronto sus padres.  De todos modos vale aclarar nuevamente, que más allá de la existencia de desaforados que culminan siendo funcionales a los represores y de los infiltrados de turno (que siempre existen en este tipo de manifestaciones), hay que diferenciar claramente las distintas responsabilidades. Y en ese sentido el Estado siempre es el que más las tiene.

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Esperanza. Pero a la vez detrás de todo esto emerge una tenue (pero quizás sustentable) esperanza, es que después de mucho tiempo la mayoría de los argentinos acuerdan en algo, esto es: en el rechazo al perverso recorte. Acá no hay “grieta” y casi al unísono el mensaje fue: “con nuestros viejos, no”.  Más allá de las mentiras (a esta altura parece que por acá no se puede hacer política sin mentir)  del gobierno que nos quiso hacer creer que no había recorte pero a la vez dice que con esta ley se ahorran millones. Es raro, afirman que ahorrarán pero que a la vez no habrá disminución de los haberes. Los más osados justificadores de la medida argumentan que al final son unos pocos mangos menos, claro que no perciben que “esos pocos mangos menos” son sobre los magrísimos sueldos de jubilados y pensionados.

Esperanza. Representada en esa enorme cantidad de argentinos que marcharon en paz, reclamando por lo que consideraban una injusticia. De hecho una de esas manifestaciones totalmente pacificas se realizó en nuestra ciudad, con una asistencia importante de ciudadanos de diversos colores políticos y sindicales.

Esperanza. Porque más allá de otros de los descabellados discursos del gobierno o de los integrantes de Cambiemos, no hubo en ninguna de estas manifestaciones de protestas “ánimos destituyentes”. Otra rareza de la política argenta los K cuando alguien opinaba distintos que ellos los tildaban de golpistas. ¿Parecidos, no?

Esperanza: A pesar del resultado final, está claro que a partir de ahora a ningún gobierno le es o será fácil imponer este tipo de medidas. Así esta vez, el macrismo, paradójicamente, sufrió la más dura derrota política desde que está en el poder y hasta ciertos periodistas porteños que antes los  defendían a “capa y espada” se dieron vuelta y empezaron a criticar sus decisiones.

*Ilustración “robada” al genial humorista, “Tute” 

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