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Opinión: cambio de escenario e implicancias en las futuras elecciones santafesinas y venadenses

Mauro Camillato

Por Mauro Camillato

Con la caída de la marca Cambiemos, la provincia se encamina a una elección de tres tercios,  donde el Frente Progresista vuelve a estar en carrera y el PJ especula que la dispersión del voto lo termine beneficiando. No hay duda que el escenario mutó tangencialmente desde la última elección legislativa, donde un candidato desconocido, con “cara de nada”, con una oratoria muy pobre y hasta con un nombre disonante (Albor Cantard), logró imponerse sólo por ir con  la boleta de Cambiemos.

Mientras tanto por ahora es difícil predecir si ese cambio de escenario se traslada a Venado Tuerto. Esto es: si finalmente existe alguna posibilidad de que el enriquismo, cualquiera sea su candidato, termine perdiendo una elección que según lo sucedido en el 2017 parecía que tenía asegurada.

Provincia dividida en tres

Santa Fe se encamina a tener nuevamente una elección reñida y difícil de anticipar. De hecho, en la última contienda que se puso en juego la gobernación, Miguel Lifschitz, la obtuvo por un poco más de 1500 votos de diferencia.

Así, después de la paliza propinada por el macrismo en las legislativas del 2017, todo parecía encaminarse a que el resultado se repitiera en el próximo año. Sin embargo los “horrores” del gobierno nacional y hasta la falta de un candidato de nombre, provoca que las posibilidades de Cambiemos se hayan reducido de manera más que considerable.

Por su parte, el Frente Progresista, a pesar que actual mandatario tiene una alta consideración pública, parecía que literalmente estaba “muerto”. Más aún, luego de que el empecinado Lifschitz no lograra imponer la reforma de la Constitución y por ende la posibilidad de su reelección. Claro que la situación cambió a partir de la caída amarilla y de la decisión de la mayoría de la UCR de, por ahora, no sacar los pies del plato y permanecer dentro del Frente Progresista. Cuestión que difícilmente se altere mientras el gobierno nacional siga cayendo en picada. “La UCR te acompaña hasta el cementerio pero es difícil que entre”, me dijo hace poco un integrante de dicho partido que hasta no hace mucho dudaba sobre si pasarse a Cambiemos o no. De todos modos, todavía queda la posibilidad de que se culminen armado dos listas para disputar las internas dentro del Frente con un radicalismo que impulse un candidato propio (puede llegar a ser el propio Maximiliano Pullaro quien la encabece) y el socialismo que ya se encolumnó detrás de Antonio Bonfatti.

A río revuelto ganancia de pescadores”, parece ser el dicho predilecto de un PJ que pretende volver a gobernar la provincia que gobernó desde el retorno de la democracia hasta 2007. Es que a pesar de las marcadas diferencias ideológicas entre el Frente Progresista y Cambiemos, ambos se disputan una porción del electorado que se podría denominar como independiente o clasemediera, quienes varían su voto según las circunstancias. Mientras el PJ históricamente tiene fidelizada una porción del electorado que siempre elige la opción del partido más allá de quien sea el candidato.

En este caso, quien se perfila para ser el elegido de dicho partido es Omar Perotti, aunque puertas adentro muchos lo respaldarán apretándose la nariz. El rafaelino es muy hábil para adaptarse a los diferentes contextos, pero a la vez es muy resistido, más aún luego de su voto (se abstuvo) en el debate sobre la ley del aborto. Para muchos representa la vuelta al peronismo de los 90 y nunca dejarán de achacarle que fue quien como ministro de la Producción de Jorge Obeid en 1996, encabezó el proceso de privatización del banco Provincial de Santa Fe (fue nombrado por Obeid como el último presidente del banco). Encima, le cedieron dicha entidad en aquel momento al Banco General de Negocios (BGN), cuyos dueños, José y Carlos Rohm, serían ampliamente conocidos al muy poco tiempo no sólo por ser amigos del ex ministro de la dictadura, José Alfredo Martínez de Hoz (a quien nombraron en el directorio del Banco) y parte del círculo íntimo del menemismo, sino por haber terminado uno de ellos prófugo y el otro preso por lavado de dinero y la caída fraudulenta del BGN.

Por eso el peronismo decidió impulsar otros candidatos para las internas abiertas. Entre ellos el que ya está lanzado con afiches y todo, el ultraK, Marcos Cleri. Podría haber más en los próximos días, incluida la indecisa y siempre sorprendente, María Eugenia Bielsa.

De todos modos, el peronismo “huele sangre” y seguramente a pesar de las diferencias no tendrá problemas en apoyar en bloque a Perotti.

Las incógnitas de Venado

Por acá todavía no hay candidatos lanzados y es una incógnita si la caída de Cambiemos a nivel nacional terminará impactando como ya sucede en la provincia. Y la diferencia fundamental tiene que ver con que en las legislativas del 2017 quien arrasó fue el enriquismo (casi duplicó a la lista del oficialismo) enrolado dentro del Frente Progresista.  Así a primera vista parecería que lo nacional no debería tener su incidencia, sin embargo las indefiniciones del sector que siempre coqueteó con el macrismo (a veces parecen más macristas que los propios integrantes de Cambiemos en Venado), pueden provocar que terminen quedando “pegados”. De hecho esa parece ser la estrategia del oficialismo, que busca de todas formas vincularlos al gobierno nacional más que al provincial. Por ahora desde el enriquismo (a excepción del coordinador del Nodo 5 Diego Milardovich) siguen sin marcar las diferencias con el macrismo, es más a veces abusan en su defensa.

Encima para mojarles aún más la oreja en los últimos días, la concejal de Cambiemos, Viviana Downes, auguró un frente común con el sector radical para las elecciones del 2019.

Mientras en el palacio municipal siguen apostando a la polarización e intentarán crear un frente común con Nuevo Horizonte en pos de implicar nuevos actores que le permitan sumar algún voto para intentar revertir la situación. La falta de un candidato alternativo de peso (a pesar que hay varios que estarían dispuestos a lanzarse) y la poca predisposición del propio José Luis Freyre a dar un paso al costado, empieza a anticipar que finalmente éste último va a ser quien aspire a una nueva reelección.

Lo cierto que por Venado parece ser indescifrable y por si acaso desde todos los partidos encargaron sendas encuestas para intentar discernir donde están parados.

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