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Elecciones 2017: El triunfo “del todo vale” en la democracia argenta

Mauro Camillato

Por Mauro Camillato

La baja calidad de la democracia Argenta y en todo caso la confirmación de que el gran problema de nuestro país es sobre todo ético, quedó nuevamente demostrada en los cierre de listas para las próximas elecciones legislativas. Es que otra vez parece triunfar “el todo vale” con tal de ganar una elección, así entre otras cosas volvieron a aparecer: los candidatos testimoniales,  los actuales funcionarios que aprovechan sus cargos para hacer campaña con recursos de todos, los que buscan los fueros “porsí”, etc, etc.  

Guillermo O’Donnell el más destacado politólogo argentino de los últimos tiempos (fallecido en noviembre del 2011) acuñó el concepto de “democracia delegativa” para describir el tipo de democracia de baja intensidad que impera en nuestro país y en otros de Latinoamérica. Claro está, decía O’Donnell, la democracia delegativa tienen legitimidad de origen porque  se trata de gobiernos que surgen de elecciones limpias y competitivas. Además se mantienen vigentes ciertas libertades políticas básicas, como las de expresión, reunión, prensa y asociación. Pero son una democracia menos liberal y republicana que la democracia representativa, ya que tiende a no reconocer los límites constitucionales y legales de los poderes del Estado, no les importa avasallar ciertas mediaciones institucionales. Y es “delegativa” porque se supone que los ciudadanos delegan su voluntad en el líder para que los represente y “desde arriba” haga lo que mejor le parezca, incluso pasando por encima  los otros poderes.

A eso le podríamos incluir que la ética no es un problema a tener en cuenta en este tipo de gobiernos.

Candidaturas testimoniales y otras yerbas

Parece que en la Argentina todo vale, es que los distintos partidos políticos comprobaron que ninguna conducta casi “antidemocrática”  tiene castigo en las urnas. Hasta ni siquiera parece ser un tema que preocupe al ciudadano.

De hecho las candidaturas testimoniales fueron utilizadas como estrategia electoral por el kirchnerismo en el 2009, en aquel momento entre otros fueron Daniel Scioli y Sergio Massa (en ese momento K) quienes luego de un largo debate lograron que la Cámara Nacional Electoral les aceptara su presentación en el segundo y cuarto lugar en la lista del  Frente para la Victoria para diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires. Por su puesto una vez ganada la elección, ambos renunciaron inmediatamente a las bancas ganadas para seguir en sus cargos de  gobernador de la provincia y de intendente de Tigre respectivamnete (Massa era además Jefe de Gabinete de la Nación, cargo que luego renunció para volver a la intendencia).

Este claro engaño a los electores vuelve a existir en estas elecciones legislativas,  ya que ahora el reconvertido Frente para la Víctoria, bajo el nombre de  Frente Unidad Ciudadana, vuelve a insistir con el mismo mecanismo. Entre otros los gobernadores de San Luis, Alberto Rodríguez Saá (ahora kirchnerista) y de Formosa, Gildo Insfrán; la intendenta de La Matanza, Verónica Magario, y sus pares de Ensenada, Luis Secco; Avellaneda, Jorge Ferraresi; y Almirante Brown, Mariano Cascallares, son algunos de los ejemplos.

Otro caso típico de nuestra “democracia delegativa” es el de los funcionarios de los diferentes Ejecutivos que utilizan sus actuales cargos, las estructuras y los recursos del Estado con las que cuentan para hacer campaña. Lo óptimo debería ser que renuncien o en todo caso se tomen licencia (todavía están a tiempo, aunque deberían haberlo realizado apenas oficializaron sus candidaturas), por lo menos mientras dure la campaña.

No hace falta irse muy lejos para visualizar esta situación, acá nomás en nuestra ciudad, tres actuales secretarios encabezan la lista de candidatos a concejales del oficialismo: (Patricio Marenghini, Alejandra Filippetti y Norma Orlanda). Mientras el actual, ministro de la Producción de la provincia, Luis Contigiani, es el primer postulante a diputado nacional por el Frente Progresista.  Por su puesto todos ya comenzaron con su megaexposición mediática, participando de anuncios que no corresponde a las áreas que comandan. Y si existe la posibilidad, ahí están en todas las inauguraciones de obras y de los actos en estratégicos lugares, siempre con la sonrisa atenta para las cámaras. 

Párrafo aparte merece el papelón del PRO o Cambiemos en Santa Fe, que decidió dar de baja la listas de candidatos a diputados que intento realizar el inefable Jorge Boasso por hipotéticamente no tener los avales en regla, (cuestión que si se ponen a revisar de verdad todos los partidos, es posible que varias sean las listas caídas).

En tanto, otra muestra de nuestra pobre democracia es la postulación de ex presidentes a cargos legislativos, con el objeto de mantener cierto poder pero también con la otra intención de lograr los fueros que le evite mayores problemas judiciales. Cristina Fernández de Kirchner y del veteranísimo, Carlos Menem,  son los dos ex mandatarios candidatos.

Al respecto, otros países tienen leyes que imponen límites a estas posibilidades, impidiendo que los funcionarios nunca puedan en su historia bajar de cargos en el Estado. Así los presidentes luego de cumplido sus mandatos se dedican a dar conferencias, pero no pueden “refugiarse” en una legislatura.

Lo cierto es que las ideas de Guillermo  O’Donnell están más vigentes que nunca. No hay dudas que (como ya sostuvimos en columnas anteriores) nuestro principal problema sigue siendo principalmente ético, aunque por ahora nadie lo reclame. Mientras tanto, el “todo vale” es el valor que impera entre nuestros representantes y la sociedad civil continua naturalizando situaciones que deberían ser reprobadas. Claro está, La democracia…bien, gracias.

*Ver nota anterior en V 24: La ceguera moral. A propósito de los Panamá Papers y de la declaratoria de Cristina

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