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Opinión: el “sí, se puede” como discurso de época macrista

Mauro Camillato

Por Mauro Camillato

La boutade del diputado del PRO, Andy Freire, no fue una casualidad, ni siquiera se puede alegar que se fue de boca, no hay dudas que representa el pensamiento del macrismo que ha hecho un culto a unos de sus eslóganes preferidos de campaña, esto es: “sí, se puede.

Es más, Freire no fue el único dentro del espacio amarillo en realizar este tipo de recomendaciones, algo parecido habían dicho el ex ministro de Educación de la Nación y actual senador, Esteban Bullrich; la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley y hasta la misma gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal.

Cabe recordar que el legislador porteño y ex ministro de Modernización, Innovación y Tecnología de la Ciudad publicó en los últimos días un video en Instagram donde ofrece “una serie de consejos prácticos y ágiles para emprender y potenciar tu proyecto” y propone, entre otras cosas, ”alquilar el quincho, la parrilla, el asado y el sillón“ para ganar algo de dinero extra durante el verano.

Pero como dijimos no fue el único macrista que impulsó en distintos momentos el “empredorismo bobo”, Bullrich en su momento le recomendó a los despedidos de la industria del calzado y textil de Mataderos que se dediquen a la fabricación de cerveza artesanal (la nueva versión de lo que fueron alguna vez los maxiquioscos, las canchas de Paddle  o los remises), y la misma idea tiró tiempo después la mismísima Vidal. En tanto Stanley celebró que un vecino desocupado zona norte del conourbano bonaerense improvisó una parrilla en la puerta de su casa para” ganar una changa”.

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Sí, se puede

“Sí, se puede” no hay duda que es el eslogan preferido de Macri, de hecho, la noche de los festejos del último triunfo electoral, el presidente insistió una y otra vez con ese grito, que es toda una declaración de principios. Por eso, entre otras cosas, antes de ser presidente prometía lo imposible (sí, se puede), esto es: pobreza cero (a pesar que después de dos años de gobierno nada hizo para lograr dicho cometido).

De esta manera el “sí, se puede” parece ser una consigna vacía de contenido pero que sin embargo mucho dice de los principios ideológicos del partido del poder.

Justamente uno de los pensadores más interesantes de los últimos año, el surcoreano/alemán, Byung- Chul Han, denomina a la sociedad actual como una sociedad del rendimiento, donde el tú puedes” domina la escena. (No creo que Macri haya leído a Chul Han, pero posiblemente lo haya hecho Jaime Durán Barba).

Y lo que nos dice este reconocido filósofo es que en este nuevo paradigma el llamado a la motivación y al proyecto emprendedor resulta más eficaz para la explotación que el anterior paradigma disciplinario (del que tanto habló Michel Foucault.

Es que ,según Chul Han, el comienzo del fin de la dialéctica amo/esclavo, contrariamente a lo sostenido por Marx, no condujo  a una sociedad más libre, sino más bien a una sociedad donde el propio amo se ha convertido al mismo tiempo en esclavo del trabajo (sociedad del rendimiento).

Es decir, generar el emprendedorismo bobo no es más que una nueva forma de explotación (en este caso autoexplotación) que es mucho más eficaz ya que “el sujeto del rendimiento” (el que alquila el quincho, la parrilla, el asado y el sillón, según Freire)  se ve como empresario y empleador de sí mismo.   Pero quien no descansa un minuto en búsqueda de escalar la pirámide meritocráti pero en realidad culmina siendo un nuevo tipo de “esclavo”, en este caso de su propio trabajo.

Además si antes la sociedad disciplinaria generaba locos y delincuentes, pero también rebeldes; la nueva sociedad del rendimiento lo que produce es fracasados y depresivos (y por ende cero rebeldía). Si todo se puede, el no poder provoca culpa y no bronca hacia a el Poder. Es decir, si te va mal con tu fábrica de cerveza artesanal ya no tenés a quien echarle la culpa salvo a vos mismo, al final cabo la causa de “tu fracaso” fue tu propia ineficiencia. Por eso Chul Han alega que esta sociedad del rendimiento culmina siendo una sociedad del bournout (extenuación) en la que uno llega cansado y sale cansado del todo. Y un sujeto cansado lo que menos tiene es posibilidad de rebeldía.

Así que las aseveraciones macristas no son inocentes, ni mucho menos, en todo caso parecen surgir de un libreto muy bien estudiado. Si perdés tu puesto laboral, no te preocupes, tenés la posibilidad del emprededorismo. Pero es más, si tenés trabajo y no te alcanza (las tarifas de los servicios públicos se fueron a las nubes) podes en todo caso armar tu propio emprendimiento en los momentos de ocio.

Lo que no podés hacer es rebelarte, y si en todo caso lo haces igual, para evitarlo está  Patricia Bullrich.

Lo paradójico del macrismo es que a pesar de aventar el pensamiento emprendedor, no aportan por ahora ninguna política especifica  que favorezca a ni a los micro-emprendedores ni a las pymes. En todo caso todo lo contrario, ya que las mayoría de las decisiones tomadas, desde los cambios impositivos hasta las propuestas de nuevas leyes laborales, tienen como principal objetivo beneficiar a las grandes empresas y escasos (o nulos) diferenciaciones o incentivos para los pequeños emprendedores. Así las cosas el “emprendedorismo argento” va a terminar siendo una mirada algo más “cool” del clásico changuismo al que suele recurrir el laburante argentino porque o no tiene trabajo formal o porque el propio sueldo ofrecido por su trabajo formal no le alcanza para llegar a fin de mes..

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