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Cuadernos de las Coimas: las empresas argentinas alcanzadas valen US$ 8.800 millones menos

Política

La revelación del mecanismo para recolectar dinero de manera ilegal por parte del kirchnerismo no solo tuvo como consecuencia, por primera vez en la historia, el fin de la “omertà” entre funcionarios y empresarios. También hay repercusiones bursátiles:  las grandes compañías argentinas que cotizan en bolsa perdieron gran parte de su valor, haciendo que los controlantes de las empresas y los pequeños inversores que apostaron por ellas también perdieran.

Según cálculos fiables, entre el 31 de julio, un día antes de que estallara el escándalo de los cuadernos de las coimas, hasta el viernes pasado al mediodía, 22 empresas del Merval perdieron US$8857 millones en capitalización bursátil. Eso representa una pérdida del 18% en comparación con el día anterior a las revelaciones difundidas por el diario oficialista La Nación.

La cuenta anterior no contempla a la petrolera Petrobras ni a la siderúrgica Tenaris  -del comprometido grupo Techint- debido a que, según los especialistas en temas financieros, están menos afectadas que el resto por el “riesgo argentino” al tener una parte sustancial de sus negocios fuera del país. Eso alcanza incluso a la última de las empresas, a pesar de que su dueño Paolo Rocca está altamente comprometido luego de que sus principales ejecutivos declararon en la Justicia en el marco de la investigación y reconocieran haber entregado fondos a funcionarios kirchneristas.

Metrogas

El Top Five
En el top 5 de acciones perdedoras en los últimos días se encuentran las de Banco Macro (31,9%), Grupo Financiero Supervielle (30,1%), Transportadora de Gas del Norte (27%), Metrogas (26,4%) y Pampa Energía (25,5 por ciento). Esta última, debe recordarse, era una empresa de Ángelo Calcaterra, primo de Mauricio Macri, de la que se desprendió poco después de que el primero alcanzara el gobierno. Con fuertes inversiones en la producción y distribución de energía, es una de las empresas más beneficiadas por los aumentos de tarifas.

La lista de bajas en el último tiempo está liderada por Macro, que en poco más de dos semanas perdió casi US$1500 en capitalización bursátil. La entidad fundada por Jorge Brito aparece mencionada en la investigación por la imprenta Ciccone, además de sufrir los avatares propios de una entidad financiera en la Argentina, que arrastran hacia el rojo también las acciones de Supervielle.

La gerencia de relaciones institucionales de Banco Macro afirmó tras ser consultada que la pérdida de valor en las acciones de la entidad se debe más a motivos generales -a “la coyuntura política o económica nacional e internacional”- que a cuestiones particulares.

En aprietos
Las empresas gasíferas, si bien no están aún en el centro de la polémica de manera directa, forman parte de un sector que está bajo investigación. Metrogas y Transportadora de Gas del Norte (se encarga del transporte de gas en las zonas centro y norte del país) anotaron pérdidas por encima del 20% desde el último día de julio.

La construcción de gasoductos está bajo sospecha desde hace años en la Argentina. La saga inaugural de esas dudas comenzó con el caso Skanska, a mediados de la década pasada, y se renovó en los últimos días con la detención del empresario Carlos Mundín, presidente de BTU, una empresa que creció de la mano de esa clase de proyectos.

El escándalo golpea a la actividad económica desde diversos lugares. Por ejemplo, las casas matrices de los bancos en Wall Street ahora temen aprobar créditos para compañías en la Argentina que puedan estar señaladas en el futuro en investigaciones relacionadas con la corrupción. Y se espera una retracción aún mayor de la actividad económica debido a las dificultades para adjudicar obras públicas en el futuro (ver página 17).

En el plano local, dice el analista Christian Buteler, la Bolsa sufrió un impacto fuerte en las primeras 48 horas después de las detenciones por los cuadernos, pero “si las condiciones macro del país hubieran sido buenas, no se habrían visto suba del riesgo país y caída de bonos”, sostiene.

“Lo que empezó por los cuadernos siguió por otros hechos económicos que impactaron en el mercado, como la crisis en los mercados emergentes”, sintetiza. La reacción en un primer momento fue “natural”, dice Buteler. “Primero, hay una aversión al riesgo, por lo que pega en forma general. Después, el movimiento se profundiza en los papeles más involucrados, como podrían ser los de la construcción, los proveedores de la obra pública y los bancos”, agrega.

“El país va a sufrir económicamente durante uno o dos trimestres, porque además hay una venta de activos de manera irracional y un castigo global a todo lo que lleve de apellido ‘Argentina’”, explica Sebastián Maril, analista de Research For Traders. También está el miedo al futuro, subraya, porque no se sabe qué testificarán y a qué otros empresarios implicarán los arrepentidos.

Maril sugiere que próximamente podrían verse juicios a las empresas locales en las cortes internacionales por el efecto de los cuadernos si los directivos de las compañías están mencionados o salpicados de algún modo.

Unos meses (o años) después del ruido, dice Buteler para terminar, es probable que esta depuración y baja traiga sus consecuencias positivas: “Cuando todo se disipe, será mejor para un inversionista moverse en un mercado donde se castiga la corrupción que en uno turbio donde todo se negocia con coimas. La Bolsa, en definitiva, debería salir fortalecida”, concluye.

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Fuentes: La Nación /iprofesional

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